Sálvese quien lea

    Bajo la máscara Carlos Valenzuela   Bernardo Fernández, BEF, es un personaje bastante peculiar: ganador de diversos premios por sus novelas negras, no deja de trabajar como ilustrador y guionista, ya sea para sus propias propuestas o para que alguien más ilustre su obra o que él mismo exprese gráficamente lo que otro escritor trazó con diálogos y acotaciones. Asimismo, además de su trabajo “serio”, se mueve muy bien entre la literatura juvenil e infantil. Ejemplo notable resulta “Bajo la máscara”, una bastante entretenida novela ilustrada. Un par de chavos, amigos desde la infancia y que acuden a
abril 22, 2019

 

 

Bajo la máscara

Carlos Valenzuela

 

Bernardo Fernández, BEF, es un personaje bastante peculiar: ganador de diversos premios por sus novelas negras, no deja de trabajar como ilustrador y guionista, ya sea para sus propias propuestas o para que alguien más ilustre su obra o que él mismo exprese gráficamente lo que otro escritor trazó con diálogos y acotaciones. Asimismo, además de su trabajo “serio”, se mueve muy bien entre la literatura juvenil e infantil. Ejemplo notable resulta “Bajo la máscara”, una bastante entretenida novela ilustrada.

Un par de chavos, amigos desde la infancia y que acuden a la misma prepa, guardan un secreto: ¡tienen superpoderes! Chico Electrostático y Capitán Tóxico vigilan la urbe más poblada del mundo, mientras tienen que lidiar con problemas estudiantiles y hormonales como cualquier adolescente.

Hasta aquí, la trama parece habitual; lo interesante del asunto es que BEF logra introducir elementos bastante simpáticos, como el hecho de que los héroes quieren abrir espacio para lo súper en tierras aztecas; pues, efectivamente, ¿por qué todo lo relacionado con estas actividades debe ser copia, o existir únicamente en, de lo que nos llega allende el Río Bravo?

Otro elemento interesante es que las actividades paranormales están reguladas por el gobierno mexicano, y su único agente especializado en la materia, Ricardo Romero, es líder de un grupo de exluchadores profesionales que combaten el crimen; obvio, entre la senectud y la falta de superpoderes, nuestros protagonistas se sienten parias junto a ellos.

Todo esto logrado en una jerga fresca y divertida, propia de los jóvenes chilangos, que realmente ameniza la lectura. Desde luego, los lectores primerizos disfrutarán más que los duchos literarios, pero eso no le quita méritos para pasarla bien un rato.

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