El gran sueño del paraíso
Ex de gente de la talla de la “madrina del punk”, Patti Smith, y de la reconocida actriz Jessica Lange; actor en cintas como “No Country for Old Men” o “Steel Magnolias”, y guionista de la excelsa y ampliamente recomendable “París, Texas”, de Wim Wenders (en serio, véanla), Sam Shepard es –y será– sin duda una leyenda. Aunque principalmente reconocido por su vasta obra teatral, también escribió relatos. Y, a poco menos de su primer aniversario luctuoso, cayó en mis manos su libro “El gran sueño del paraíso”. Bendito sino.
Los dieciocho relatos que se incluyen en el libro son de verdad buenísimos. Tenía, en lo personal, serias dudas, al saber otras cosas de su biografía (como que también salió en películas chafirulas como “El informe Pelícano” o “La caída del halcón negro”, o que muchos años tocó la batería en una “orquesta de acid rock”), pero desde el magistral cuento que abre la obra, “El hombre que curaba a los caballos”, hasta el penúltimo (no porque el texto final desmerezca, sino porque el que da título al libro, “El gran sueño del paraíso”, también es una indiscutible obra maestra) se demuestra el fino oído de Shepard para los diálogos precisos y preciosos, lacónicos y sin embargo plagados de la esencia de eso que llamamos “vida”, así como su visión del “suroeste estadounidense”, en donde podemos vislumbrar, como dice Daniel Gascón, “un paisaje interior, desolador y vacío, esporádicamente poblado por seres sonámbulos y obsesivos”.
No están nada errados los editores cuando dicen que cada relato es “una perfecta, punzante, bronca epifanía”.


Síguenos