Cualesquiera que sean los resultados definitivos de las elecciones en los municipios, distritos locales y federales, queda claro el agotamiento de las elites y el hastío de la masa con ellas. Las burocracias que han controlado a los partidos políticos y al aparato electoral en el Estado de México no dan más. El recambio es inevitable y necesario.
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Los factores reales del poder tienen colonizadas prácticamente a todas las instituciones políticas mexiquenses. No hay partido que escape, sino a su control total, sí a su influencia. La mano que mece la cuna del PRI, PAN, PRD y demás, también arrulla al grupo dominante de Morena. Nada es lo que parece, hay lobos con piel de oveja y ovejas con piel de lobo, es la engañifa.
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Lo visto anuncia que el Estado de México será ganable para cualquiera de los partidos, hasta para algún independiente. La idea de que la maestra Delfina, Horacio, Higinio o cualquiera de los santones de Morena caminaba en caballo de hacienda rumbo al 2023 se ha derrumbado. Una vez más la tierra mexiquense será el gran laboratorio de pruebas para 2024. Que no nos sorprenda si algún empresario pronto hace público su interés por entrar en la carrera por la sucesión. Alfredo del Mazo, ahora sí, será el fiel de la balanza.
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Lo que sigue para el corto plazo es otro ajuste. La nueva correlación de fuerzas obligará a los reacomodos. Cambios en el gabinete, instituciones autónomas, sindicatos, organismos empresariales y en los poderes legislativo y judicial. Nada puede seguir igual. Los durmientes pasarán a activos, los idos volverá y los nuevos reforzarán. El establishment se alineará para preservar el statu quo. Viene una época dura.
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Mucho por digerir en la mesa de análisis, el proceso político electoral nacional y local. Lunes de mesa AD el Vocal Ejecutivo del INE en el Estado de México, Joaquín Rubio con Juan Carlos Villarreal, Arturo Huicochea y el escribidor Mario García Huicochea. A las 7 de la noche, en vivo y participación abierta. Allí nos vemos.


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