Se Dice Que…

Dos hombres del gabinete del presidente Peña se han puesto en el radar de la política local, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruíz Esparza, el hombre de los grandes proyectos de infraestructura, el que ha hecho más obra pública en el Estado de México que el propio Eruviel, y Alfonso Navarrete Prida, el secretario del Trabajo que no oculta su añejo anhelo de convertirse en gobernador. Ruíz Esparza y Navarrete Prida, no sólo quieren, también pueden, así que no hay que quitarles la vista de encima. * Los más preocupados con la posibilidad de que Eruviel se vaya,
mayo 4, 2014

Dos hombres del gabinete del presidente Peña se han puesto en el radar de la política local, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruíz Esparza, el hombre de los grandes proyectos de infraestructura, el que ha hecho más obra pública en el Estado de México que el propio Eruviel, y Alfonso Navarrete Prida, el secretario del Trabajo que no oculta su añejo anhelo de convertirse en gobernador. Ruíz Esparza y Navarrete Prida, no sólo quieren, también pueden, así que no hay que quitarles la vista de encima.

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Los más preocupados con la posibilidad de que Eruviel se vaya, son decenas, quizá cientos, de chambistas que temen quedar fuera de la nómina del gobierno. No les importa la cancelación de un proyecto, la desgracia de un grupo político, no, lo que realmente les hace sudar las manos y casi soltar la lagrima es el riesgo de perder sus privilegios, sólo eso. Plañideras.

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La ofensiva contra Efrén Rojas para quitarlo de la secretaria General de Gobierno, se ha reactivado. Desde algún rincón del palacio de Lerdo el perverso personaje chaparrito, morenito y con espejuelos, mueve los hilos para moverle el tapete al ex rector que, ciertamente, defiende la posición más a fuerza que por gusto. Las intrigas palaciegas en tiempos de tribulaciones.

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Es una pena el abandono en que el Instituto Mexiquense de Cultura tiene a  los museos, particularmente en Toluca. Gasta millones en promocionar festivales y otras actividades menores y a los museos no los pela, lo mantiene como cuartos de trebejos o tan distantes de la población como si lo que quisiera es que no los visiten. Que locura.

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