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Se dice que

Quienes han visitado el rancho que el senador Juan Zepeda tiene pegadito a Hidalgo, quedan impresionados. Es una propiedad que parece más a la de un hacendado que de un líder de la izquierda

La mano que roba se puede ocultar, la que gasta no y la impunidad hace torpes -o cínicos- a los más hábiles ladrones. Hay un par de ex alcaldes de Metepec, y un grupito de sus secuaces, con un inventario de terrenos, casas y locales comerciales que parecen inmobiliaria. Son como la sábila, cada día se les descubren más propiedades. Son los amos de la zona dorada del pueblo mágico. Una rápida consulta al Registro Público de la Propiedad sería suficiente para conocer la nomenclatura de esa banda de saqueadores. ¿O no, David?

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Quienes han visitado el rancho que el senador Juan Zepeda tiene pegadito a Hidalgo, quedan impresionados. Es una propiedad que parece más a la de un hacendado que de un líder de la izquierda. Las fiestas que organiza también son de antología, buena comida y excelente bebida siempre. Últimamente personajes de todos los partidos desfilan por allí muy contentos. Juan ha sabido hacer amigos. Destacan sus ex compañeros diputados.

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La vida en rosa. Bien pudiera definirse así, por la cromática elegida, la prolífica campaña propagandística desplegada para difundir los logros de cuatro años  de gobierno de Alfredo del Mazo. La cantidad de carteleras espectaculares que se han colocado es abrumadora, duela la cabeza con el machacar de tanto mensaje.

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Durante largo tiempo al gobernador le han mantenido aislado de la realidad. Durante mucho tiempo le mantuvieron en ambientes controlados, por eso hay que celebrar que haya decidido acudir a supervisar personalmente los trabajos de rescate en el cerro del Chiquihuite. Eso lo humaniza y acerca al pueblo. Más vale tarde que nunca.

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Cuando Montiel era  gobernador se confrontó con Madrazo, presidente del PRI, nada bueno resultó para ninguno. Ambos terminaron perdiendo y el PRI hundido. Esa película ya la vimos podrían decir los priistas sobre el supuesto diferendo entre Alito y del Mazo. Lo mejor para ellos sería hacer política de la buena y arreglarlo por las buenas.