Se dice que…

La bronca tentación de una candidatura “independiente” es recurrente en la voluptuosa cabeza de aquellos que sueñan con la gubernatura en 2017. Para algunos es plan “A”, para otros “B”, pero todos la ven como factible vía de acceso al poder. Para ellos, el juego está en llegar, no importa cómo ni por dónde. Son unos irredentos pragmáticos. * No sería sorpresa, que algunos de aquellos que mueren por ser gobernadores, en su frenesí, construyan como alternativa una falsa candidatura “independiente”, es decir, por fuera de los partidos políticos, aunque no ajena a los intereses de los grupos de presión.
julio 20, 2015

La bronca tentación de una candidatura “independiente” es recurrente en la voluptuosa cabeza de aquellos que sueñan con la gubernatura en 2017. Para algunos es plan “A”, para otros “B”, pero todos la ven como factible vía de acceso al poder. Para ellos, el juego está en llegar, no importa cómo ni por dónde. Son unos irredentos pragmáticos.

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No sería sorpresa, que algunos de aquellos que mueren por ser gobernadores, en su frenesí, construyan como alternativa una falsa candidatura “independiente”, es decir, por fuera de los partidos políticos, aunque no ajena a los intereses de los grupos de presión. Y es posible en la izquierda, la derecha o el oficialismo priísta.

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Aunque faltan dos años paras las elecciones y mucho que ver en ese trecho, el impulso que dio “El Bronco” al fenómeno del “independentismo” ha calentado la cabeza a más de uno, no sólo de los círculos políticos tradicionales, también del empresariado y hasta el clero.

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Habría que ver las restricciones de la ley electoral local a las candidaturas independientes que, por duras que sean, podrán ser salvadas en litigio no tan complicado con la jurisprudencia generada por el caso Nuevo León.

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La otra alternativa ganadora para el 2017 es la alianza, el gran frente opositor para tratar de echar al PRI del poder en el Estado de México luego de más de 80 años de ejercicio, goce y disfrute ininterrumpido. Si PAN, PRD y MORENA, lograrán un acuerdo por el cambio, lo cual es complicado pero no imposible, podrían derrotar ampliamente al PRI. En la reciente elección pasada, siete de cada 10 votos emitidos fueron en contra del PRI. Así de claro.

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Vaya paradoja, ahora resulta que es tal el fortalecimiento político con el que ha resucitado Eruviel después de las elecciones, que ya hay quien lo ve pronto en el gabinete para apuntalar al presidente. En su lugar, elucubran, sería enviado el subsecretario de Gobernación, Luis Miranda, para manejar la sucesión de acuerdo a los intereses del presidente saliente. No suena descabellado.                 

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