Fernando Platas fue muy bueno para los clavados… y lo sigue siendo. Al responsable del deporte en el estado en lo patrimonial le va muy bien, aunque los resultados en su trabajo sean francamente mediocres, lamentables. De Platas se hablan linduras, como su supuesta voracidad para hacer negocios, particularmente con su empresa constructora. Aunque hasta ahora no hay ninguna denuncia formal en su contra, el asunto debería prender las alertas.
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Lo que sí esta probado, es que el asunto Platas ha sido expuesto ante la oficina del secretario de Cultura y Deporte, Eduardo Gasca, quien con prudencia y mucha discreción, ha revisado el expediente. No hay resolución todavía, pero es muy probable que Platas presente pronto su renuncia.
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Lo sucedido con el hoy diputado electo Raymundo Martínez, a quien se daba como seguro coordinador de la bancada priísta en la siguiente legislatura local, es todo un enigma. Son muchas las versiones y pocas las certezas de que provocó su desgracia. Unos hablan de indisciplina y soberbia; otros, mas insidiosos, de un castigo por su ostentoso enriquecimiento; hay quien sugiere hasta una deslealtad hacia su jefe. Lo cierto es que a Raymundo del plato a la boca se le cayó la sopa, pero en la política nadie está muerto, hasta que se muere. Raymundo se fue a Dallas con el gobernador y en el viaje platicaron ampliamente, no sería una sorpresa que el ex secretario de Educación se reivindicado con alguna encomienda mayor.
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No son pocos los que zopilotean al presidente estatal del PRI. Resentidos y envidiosos, la mayoría sin mayor argumento que sus intereses personales o de grupo. Pocos son lo que razonan o revisan juiciosa y objetivamente su desempeño para concluir los pros y contras de que siga o no al frente del partido que ha gobernado ininterrumpidamente al Estado de México por mas de 80 años y que pretende continuar haciéndolo mas allá de 2017. La siguiente será, sin duda, la elección mas difícil en su historia. Por primera vez desde hace mucho tiempo el PRI se enfrenta ante la posibilidad real y creciente de perder el poder en su principal bastión y tierra del presidente Peña. Allí se juega el destino Eruviel.


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