La política del show

Mientras Higinio Martínez presiona a Morena, el PAN de Toluca prioriza sus redes sociales y el viejo sistema asoma en Educación con la confesión de aviadores.
mayo 19, 2026

■ Higinio Martínez vuelve a tensar a Morena para reclamar espacio en la nueva etapa del poder.
■ Máynez aparece en Metepec entre fútbol y selfies, pero MC sigue sin peso real en Edomex.
■ Roberto Cervantes reaparece en Palacio tras cerrar su ciclo en el Poder Judicial.
■ Un funcionario menor terminó exhibiendo la vieja cultura de los aviadores en Educación.
■ En Toluca, el PAN convirtió la oposición en un ejercicio de espectáculo digital.


La tensión como método

El mensaje de Higinio Martínez no debe leerse como un ejercicio de reflexión partidaria, sino como una señal política. En el lenguaje real del poder, quien tensiona busca negociar. Bajo el discurso de corregir a Morena, Higinio recordó que conoce las fracturas internas, los excesos y las zonas más vulnerables del movimiento en el Estado de México. No habla desde la nostalgia militante, sino desde la disputa por espacios en la siguiente etapa del sexenio. Su referencia a la ética y a la propia Claudia Sheinbaum le permite blindarse políticamente: cuestionarlo implica parecer defensor de aquello que denuncia. El fondo es más simple y más viejo. Nadie sacude el tablero si no espera algo a cambio. La política mexiquense nunca ha premiado el silencio.


El turista de la política

La visita de Jorge Álvarez Máynez a Metepec dejó imágenes, sonrisas y videos para redes, pero poca política. En el Estado de México, Movimiento Ciudadano sigue siendo una fuerza marginal en estructura, presencia territorial y capacidad de movilización. Por eso cada aparición pública parece más un intento de existir que una estrategia de construcción real. No hubo posicionamientos relevantes, ni agenda pública clara, ni propuestas reconocibles. Hubo fútbol, convivencia ligera y marketing de cercanía. El problema de convertir la política en experiencia visual es que la exposición dura menos que el algoritmo. En un estado atravesado por conflictos de seguridad, agua, movilidad y gobernabilidad, terminar haciendo política como activación de marca revela más debilidad que frescura.


El arte de caer hacia arriba

La incorporación de Roberto Cervantes Martínez al equipo de asesores de la gobernadora Delfina Gómez ocurrió sin anuncios ni reflectores, exactamente como suelen operar los reacomodos verdaderamente importantes. Su salida de la administración del Poder Judicial, durante el cierre de la etapa de Ricardo Sodi, dejó una estela de tensiones internas, centralización administrativa y agravios acumulados dentro del propio tribunal. Ahora reaparece lejos del foco público, pero cerca del poder real. Ser hermano del fiscal José Luis Cervantes Martínez añade una capa adicional de lectura en un sistema donde las relaciones personales siguen funcionando como arquitectura política informal. Héctor Macedo García recibió una institución que todavía procesa las secuelas de esa etapa. En el Estado de México, los relevos discretos rara vez son retiro; casi siempre son reubicación.


La sinceridad del aviador

Gabriel Flores ocupa una posición menor dentro del aparato público, pero terminó describiendo con precisión el funcionamiento de una vieja cultura política. Su agradecimiento público a Fernando Zamora por haber incorporado a su padre a la nómina educativa estatal sin necesidad de trabajar convirtió una práctica histórica en confesión involuntaria. El episodio adquiere otra dimensión porque ocurre justamente cuando el gobierno estatal revisa posibles redes de aviadores dentro de la Secretaría de Educación. Más que un escándalo individual, el caso retrata una lógica profundamente arraigada: plazas utilizadas como favores políticos y recursos públicos administrados como patrimonio de grupo. Hay declaraciones que valen más que una auditoría. Esta fue una de ellas.


La brigada del espectáculo

La campaña permanente de Gerardo Lamas en Toluca parece diseñada más para alimentar redes sociales que para construir una oposición sólida. Baches tapados frente a cámara, entregas simbólicas, videos constantes y confrontaciones cuidadosamente grabadas forman parte de una estrategia basada en visibilidad inmediata. El problema es que la acumulación de contenido no necesariamente produce proyecto político. En un PAN debilitado territorialmente en el Estado de México, la tentación de sustituir estructura con exposición digital comienza a volverse evidente. El propio gobierno municipal ya redujo esas acciones a “show business”, y quizá exagera menos de lo que parece. La oposición también puede caer en la frivolización de la política cuando convierte cada acto público en escenografía para algoritmo. Porque una cosa es generar vistas; otra muy distinta, construir poder.

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