Texcoco en disputa

El desgaste del gobierno de Nazario Gutiérrez en Texcoco comienza a imponerse sobre cualquier narrativa política o aspiración rumbo al futuro.
mayo 14, 2026
  • Responder sin aclarar: legalidad vs explicación
  • La versión del senador y el fondo intacto
  • Mudanza estratégica rumbo a Metepec
  • Nazario: sueños sin respaldo social
  • El funcionario al que todo le cargan

Responder no es aclarar

La respuesta del gobierno que encabeza Romina Contreras Carrasco es institucionalmente válida y habla bien de una administración que decide dar la cara: acredita que sus percepciones son públicas en Ipomex, que ha presentado en tiempo y forma sus declaraciones patrimoniales y de intereses, y que cumple con sus obligaciones fiscales ante el SAT, además de destacar finanzas sanas respaldadas por la calificación HR AA+ de HR Ratings. Todo eso suma en términos de legalidad y gestión. Sin embargo, la pregunta planteada por A. Matamala en Malditas Dudas no era administrativa, sino política: origen, dimensión y contexto del patrimonio. Y ahí, la respuesta se queda corta, no por evasión evidente, sino por enfoque. Cumplir con la ley es indispensable, pero no necesariamente suficiente para disipar dudas públicas legítimas. En política, hay respuestas que cumplen… y otras que realmente explican.

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La versión del senador

El senador Enrique Vargas del Villar hizo llegar a esta redacción su postura tras lo publicado en días recientes en Se Dice Que…, donde se retomaron los cuestionamientos públicos sobre la evolución de su patrimonio. Su tarjeta no entra a ese terreno: afirma cumplimiento legal, declaraciones en regla y obligaciones fiscales al día, además de sostener que los señalamientos ya fueron atendidos previamente . Es, en sentido estricto, una versión, no una aclaración. Porque la pregunta no era si cumple con la ley, sino cómo se explica el crecimiento patrimonial en su dimensión política. Y ahí no hay desarrollo. No hay negación frontal ni apertura de información, hay un desplazamiento del eje. No es evasión burda, es algo más sofisticado: responder otra cosa.

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Mudanza preelectoral

La aspirante panista a la alcaldía de Metepec, Iraí Albarrán, parece haber tomado una decisión estratégica: dejar, al menos por ahora, la residencia que por años ocupó en Lerma. No es un asunto doméstico, es político. En tiempos preelectorales, la residencia efectiva se vuelve requisito, argumento… y flanco. Nadie quiere una impugnación por domicilio cuando está en juego la candidatura. Por eso, más que mudanza, lo que se observa es prevención. La casona de Nogales y Manzanos está vacía, al menos hasta después de junio del próximo año. Si es temporal o permanente, lo dirá el calendario. En política, hasta el lugar donde se duerme puede convertirse en estrategia.

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Nazario y sus sueños

En Texcoco, los resultados del gobierno de Nazario Gutiérrez Martínez ya pesan más que cualquier aspiración de reelección. El dato es claro: el rechazo social es alto, medible y consistente; seis de cada diez habitantes desaprueban su gestión. No es percepción aislada, es tendencia. Aun así, el alcalde atribuye ese desgaste a una supuesta operación política en su contra. Error de diagnóstico. Cuando el malestar es extendido, la explicación no está afuera, sino en el propio desempeño. El respaldo de grupos afines como “Mexiquenses de Corazón” puede sostener el discurso, pero no corrige la realidad. En política, los sueños no ganan elecciones; los resultados, sí.

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El hombre al que todo le cargan

A Carlos Gilberto Chávez Covarrubias, secretario particular del secretario de Educación Miguel Ángel Hernández Espejel, le están cargando todas las culpas de lo que no funciona en esa oficina. Le atribuyen decisiones, influencias y hasta supuestos poderes por encima de su propio jefe, como si operara fuera de la estructura formal. Pero, hasta ahora, no hay una sola prueba que sostenga esas versiones. Lo que sí hay es un patrón conocido: cuando las tensiones internas crecen, alguien termina convertido en el responsable de todo. Y en ese juego, las malas lenguas suelen construir más de lo que los hechos permiten.

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