Encerronas en Manolo’s

En Metepec, el poder y la cercanía política vuelven difusa la frontera entre reuniones oficiales, privilegios y vida nocturna.
mayo 11, 2026
  • Dos ciudades, una firma
  • COIME y otras vocales
  • El Pinocho de oro
  • Teología patrimonial

Dos ciudades, una firma

Legacy Residencial & Club / Punta Loreto en Huixquilucan y Ciudad Torá en Tonatico–Ixtapan de la Sal no son proyectos más: son desarrollos de altísimo impacto ambiental que implican agua, densidad, suelo y presión sobre servicios en zonas que ya están al límite o no están preparadas. Detrás hay miles de millones de pesos y una sola puerta de entrada: la Comisión de Impacto Estatal. Ahí decide Claudia Moguel Cruz si se imponen condiciones reales o si el dinero pasa por encima del territorio. No es un trámite técnico, es una prueba de poder. Porque si estos dos proyectos avanzan sin rigor, la llamada transformación en el Estado de México quedará en discurso; y si se frenan o se condicionan de verdad, alguien va a descubrir que el desarrollo también tiene límites.

***

COIME y otras vocales

No es lo mismo la COIME que la “coima”, aunque a veces en el Estado de México las vocales parezcan intercambiables. La primera tiene nombre, oficina y titular: Claudia Moguel Cruz, responsable de decir sí o no a proyectos que mueven miles de millones y reconfiguran territorios. La segunda no aparece en el organigrama, pero goza de mejor salud en los pasillos donde se facilitan trámites, se allanan expedientes y se aceleran tiempos. Dicen —porque aquí todo se dice en voz baja— que hay una secretaria de gabinete que se ha ganado fama de “gestora de grandes negocios”. El problema no es lingüístico, es estructural: que una cosa funcione como institución y la otra como costumbre. Y en ese cruce de vocales se decide, muchas veces, qué ciudad se construye y cuál se queda en el papel.

***

El Pinocho de oro

La temporada de actualización patrimonial ya empezó y, en el Estado de México, amenaza con convertirse en concurso estatal: a ver quién presenta la versión más pulcra, más austera, más… imaginativa. Porque si algo enseña la política es que nadie entra al poder para empobrecerse, pero muchos salen con declaraciones que parecen ejercicios de humildad franciscana: casas discretas, ingresos contenidos y vidas sin sobresaltos. Todo en orden, todo legal… y todo perfectamente increíble si se mira con lupa. No es un problema de formatos, es de narrativa: administrar presupuestos millonarios y, al mismo tiempo, conservar un patrimonio casi intacto requiere algo más que disciplina financiera. Así que más que transparencia, esto empieza a parecer certamen. Y en ese concurso estatal, el verdadero premio no es la honestidad… es el Pinocho de oro.

***

Teología patrimonial

La actualización patrimonial del alcalde de Tlalnepantla ofrece una pieza casi doctrinal: un Aveo, un CR-V, una casita y 80 mil pesitos mensuales. Todo en orden, todo declarado… y todo tan perfectamente austero que parece más una explicación teológica que un corte de caja. Porque uno revisa la trayectoria, los cargos, las decisiones, el tamaño del municipio que gobierna, y el resultado patrimonial se sostiene en la fe: creer que el poder pasa, pero no toca. No hay exceso, no hay desbalance, no hay ruido. Hay, más bien, una armonía casi mística entre ingreso y vida. Y en política, cuando los números no provocan sospecha sino devoción, lo que se activa no es la confianza… es la duda razonable.

***

Sesión tántrica en la cantina

El poder atonta a los inteligentes y a los tontos los vuelve idiotas y arrogantes. En Metepec, Manolo’s ya funciona como cantina paramunicipal: llega el juglar del Rey Chiquito —el Gato con Botas—, bajan cortinas y la noche se vuelve privada. Dicen que son “reuniones de trabajo”; más bien parecen sesiones… tántricas. Muy fino. Porque se cierra la cantina para el canchondeo, y la cuenta —con todo y propina— se paga después en la oficina.

Síguenos

Te recomendamos