Se dice que…

Quien lo conoce, sabe bien que Emir Garduño Montalvo es un truhán, cuya presunta fortuna y  negocios están hechos de estafas, engaños, tranzas. Esa forzada imagen de hombre de éxito que se desplaza por “puebluca”  en Rolls Royce, Ferrari, Porshes, BMW o Mercedes Benz con un séquito de gandules disfrazados de guaruras, no es mas que una impostura. Es mas embustero que empresario. * Jair está en todo derecho de defenderse. A la familia no se le escoge. Su hermano es mayor de edad y único responsable de sus actos. A lo que no tiene derecho el regidor de Metepec es
mayo 18, 2016

Quien lo conoce, sabe bien que Emir Garduño Montalvo es un truhán, cuya presunta fortuna y  negocios están hechos de estafas, engaños, tranzas. Esa forzada imagen de hombre de éxito que se desplaza por “puebluca”  en Rolls Royce, Ferrari, Porshes, BMW o Mercedes Benz con un séquito de gandules disfrazados de guaruras, no es mas que una impostura. Es mas embustero que empresario.

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Jair está en todo derecho de defenderse. A la familia no se le escoge. Su hermano es mayor de edad y único responsable de sus actos. A lo que no tiene derecho el regidor de Metepec es a mentirle a la gente. Por supuesto que sabía que su hermano andaba en malos pasos, el origen de su familia fue muy modesto y ninguno de los 4 hermanos recibió millonaria herencia, ni se sacó la lotería, tampoco encontró oro enterrado.

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Los Garduño Montalvo, Carlos, Emir, Jair y Arnold son muy unidos, no solo eso, operan en grupo, especialmente para hacer dinero. De Carlos, el mayor,  poco se habla, pero es la cabeza del clan. Arnold, el menor, hace negocios con una comercializadora que ha recibido contratos de dependencias del gobierno estatal y municipios. Arnold se desplaza en el Ferrari rojo convertible. La motocicletas que usan los guaruras están a nombre de Jair; las patrullas Charger a nombre de Carlos. En las dos tiendas de ciclismo que tiene Jair, los otros tres hermanos son socios. Los cuatro se ayudan, se encubren, se procuran. Aunque ahora lo nieguen. 

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En el cierre de su sexenio Eruviel acusa síntomas de trastorno de identidad disociativo, así como el extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Por las mañanas es un  populista que regala comida, zapatos, dinero, lentes y útiles escolares a los mas pobres, vulnerables y desprotegidos; por las tardes acosa, esquilma, a la vapuleada clase media con fotomultas y verificaciones vehiculares y de cuanta ocurrencia recaudatoria le convenzan sus asesores.  De día se hace el magnánimo y de noche codicioso. Como Penélope, desteje de noche lo que teje de día. 

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