Junio hizo, de nueva cuenta, que sonaran las alertas en la Nación y, en particular, en el Estado de México. Hablar de que mil 828 personas fueron víctimas de homicidio doloso en el País equivale tanto como aceptar que de nada sirven los programas, cambios y reformulaciones en materia de seguridad. Junio fue el segundo peor resultado desde diciembre de 2012.
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Este es un problema no sólo es de nivel, sino de trayectoria. El número de víctimas de homicidio doloso creció 16 por ciento durante los primeros seis meses del año, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Comparado con julio de 2014, el punto más bajo de la curva durante la actual administración, el incremento a Junio de este año es de 40 por ciento y si los números son desalentadores a nivel nacional, resultan de pánico en el Estado de México con mil 032 homicidios dolosos registrados. La cosa pinta mal por donde se le quiera ver.
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En este contexto, la política de negación implementada una vez sí y otra también, por las autoridades federal y estatales, resulta desafortunada. Para los altos funcionarios del ámbito nacional y estatal, parece imperativo hacer creer que los últimos dos años simple y sencillamente no existieron. No hay nada que reportar después de 2014 pareciera la premisa. La última cifra válida fue la que dio a conocer el Inegi hace ya un año ¿El SESNSP tiene números que muestran un ascenso importante de la violencia homicida desde hace dos años? No importa: mientras no salga del Inegi, las autoridades podrán seguir en su postura de que no pasa nada, a pesar de que, según cifras oficiales, suman ya 62 mil 152 asesinatos en los 43 meses que lleva la administración federal.
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Pero mientras más se posponga la aceptación de los nuevos datos, mayor será el contraste entre la realidad y el discurso oficial. En un año, cuando se vuelva inocultable que la violencia homicida regresó a los niveles experimentados en 2012 ¿cómo esperan explicar ese hecho en la Secretaría de Gobernación, tras casi un lustro de andar cacareando la disminución en la tasa de homicidio? La reacción pública puede ser menos que favorable si oficialmente no se acepta que ya que la curva se volteó, que los homicidios van al alza y que es indispensable hacer algo al respecto. ¿Entenderán que es mejor pagar el costo ahora que cuando tengan las elecciones a la vuelta de la esquina? Posiblemente no les interese hacerlo.
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Encontrar un trabajo bien remunerado y estable es el sueño del grueso de miles de jóvenes recién egresados en el Estado de México; sin embargo, no deja de ser eso, un sueño. El proyecto de investigación Modelo de Competencias Profesionales, Estado de México (2016), publicada por Parámetro Investigación en el Estado de México, arrojó resultados que llaman la atención, uno de ellos establece que 4 de cada 10 vacantes no pueden ser cubiertas debido a que los solicitantes no cuentan con las competencias demandadas por los empleadores. En la entidad mexiquense la principal práctica de reclutamiento son las recomendaciones. El tener conocidos dentro del sistema laboral es el modo habitual por el que las empresas contratan a su personal. Esa situación pasa tanto en el sector privado como en el público. Francisco López Barrera, Ana Sofía Manzur, Mariano Camacho, entre otros, son una prueba contundente que sostiene esta premisa.


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