La controvertida Ley que Regula el Uso de la Fuerza Pública en el Estado de México, sobre todo en las protestas sociales, no entrará en vigor en tanto se conozca el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El gobernador Eruviel Ávila Villegas entendió el impasse y, aunque fue su iniciativa y fue aprobada en su momento por la mayoría de los legisladores mexiquenses, tendrá que esperar mejores tiempos. Hay elecciones en puerta.
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El tema ha sido polémico, dado que no existe autoridad capaz de balancear las libertades de unos con las de otros, que equilibre el derecho de marchar de unos con el derecho de transitar libremente de otros y resulta curioso que mientras en la Ciudad de México son legales las manifestaciones violentas – pues la Corte desapareció faltas como el Delito de alteración del orden público –, en otros estados parece haber intentos por reprimir las protestas. Cuestión de ideologías.
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El ejemplo más reciente se dio en Puebla, donde se aprobó la llamada “Ley Bala” que pretendía regular el uso legítimo de la fuerza por parte de las autoridades en las manifestaciones, como mecanismo para la restauración de la estabilidad social y del orden colectivo, siempre y cuando exista imposibilidad de hacer cumplir la ley por otras formas como el diálogo, la persuasión o la advertencia. La muerte de un adolescente durante la dispersión de una protesta, fue el epitafio de la norma.
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De suyo es difícil que en el Estado de México – en la antesala de un proceso electoral –, fructifique el intento por reforzar la acción de los policías. La autoridad estatal, como se ha visto en los últimos días, empieza a dar marcha atrás en esos intentos de controlar a la sociedad mexiquense mediante el uso de la fuerza. Los días corren y la meta, como se observa, es tratar de generar confianza.
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Otro tema controvertido es el nuevo Sistema de Justicia Penal, con el cual la ciudadanía no se vería beneficiada ya que podemos tener dos tipos de ejemplos: el chileno y el argentino. En el primero se trabaja cumpliendo cada uno de los principios constitucionales: Principio de publicidad, Principio de contradicción, Principio de concentración, Principio de continuidad y Principio de inmediación; en el segundo se advierte colapso. Dicho en forma llana: sin tener una perspectiva lógica nos tendremos que conformar con un sistema corrupto y sin preparación.


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