se dice que…

No importa quién sea finalmente el candidato del PRD a gobernador del Estado de México: no tiene posibilidad alguna de ganar. Es más, así como va, no se requiere ser un genio de la prospectiva política para pronosticar que es muy probable que quede en último lugar. Sí, hasta el sin partido de Isidro Pastor puede ganarle. Neri, Zepeda o Salinas, da lo mismo. * En el PRD saben bien que no pueden ganar la gubernatura; de hecho, ni la pretenden, lo que quieren es conservar el rentable negocio del gobierno de Nezahualcóyotl, su cuota de diputados, síndicos y regidores
marzo 8, 2017

No importa quién sea finalmente el candidato del PRD a gobernador del Estado de México: no tiene posibilidad alguna de ganar. Es más, así como va, no se requiere ser un genio de la prospectiva política para pronosticar que es muy probable que quede en último lugar. Sí, hasta el sin partido de Isidro Pastor puede ganarle. Neri, Zepeda o Salinas, da lo mismo.

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En el PRD saben bien que no pueden ganar la gubernatura; de hecho, ni la pretenden, lo que quieren es conservar el rentable negocio del gobierno de Nezahualcóyotl, su cuota de diputados, síndicos y regidores y sus cheques mensuales de las prerrogativas. El candidato es lo de menos, lo que se disputan los grupos es el control del partido-empresa y, para lograrlo, están dispuestos a vender su alma al diablo (ya lo han hecho muchas veces), a jugar el papel de esquiroles de la izquierda restándole votos a Morena y Delfina. Tampoco quiso la alianza con el PAN; parece quedar claro que su colaboracionismo será –otra vez– tricolor.

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Que la riqueza del secretario general de Gobierno sea vox populi no le da por consecuencia un origen claro y legítimo. Eso es una engañifa. Aunque lo repita una y otra vez, José Manzur no es rico de abolengo. Sí, su padre fue un hombre trabajador que contó con la buena gracia de Carlos Hank González –quien le asignó la concesión de servicios de grúas–, pero don Pepe tampoco era un hombre multimillonario. Si el extraordinario cúmulo de propiedades que se le conocen a Manzur fuera producto de la herencia, como argumenta, la pregunta sería ¿todos sus hermanos y hermanas son acaso igual o más ricos que él?  Entonces, ¿los cargos públicos han sido la diferencia?

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Cuando en 2003 Elba Esther Gordillo era destituida como coordinadora de la bancada priísta en la legislatura federal, el diputado Alfredo del Mazo González –padre del actual candidato del PRI a la gubernatura del estado– montó en cólera y renunció a su curul. Así de fuerte y cercana era la relación entre Elba y Del Mazo. Por eso sorprendió que en 2011 la entonces muy influyente profesora recomendara a Peña no dejar de candidato a su primo Alfredo, sino a Eruviel. El desenlace es bien sabido: Elba terminó su carrera política en la cárcel, después de enemistarse con Luis Videgaray. Desde la prisión o en su arresto domiciliario, la ex todopoderosa del SNTE opera políticamente para la próxima elección: es su oportunidad de cobrarse agravios. Elba tiene facturas pendientes con Peña y los peñistas, pero también con su peor enemiga, Josefina Vázquez Mota, con quien se enfrentó durante el paso de ésta por la Secretaría de Educación. El factor Elba está jugando.

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Rafael Moreno Valle es elbista de cepa. Su carrera política es inexplicable sin el apoyo de la profesora. Justo en esa relación pueden encontrarse algunas explicaciones de por qué el principal detractor panista de Josefina Vázquez Mota en el Estado de México es Ulises Ramírez, nada menos que uno de los prosélitos del proyecto de Moreno Valle (quien lo ha prohijado financiera y políticamente desde hace algún tiempo).     

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