Que el comité noruego del Nobel haya aceptado la postulación del sacerdote Alejandro Solalinde –nacido en Texcoco y egresado de la UAEM– como candidato al Premio Nobel de la Paz 2017 es, en sí mismo, un gran reconocimiento para un ilustre mexiquense. Solalinde tendrá que competir con otras 317 propuestas; quién sabe si lo logre, pero indudablemente ya ganó.
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Su trabajo como promotor y protector de los derechos humanos –en especial de los migrantes centroamericanos que cruzan por México para llegar a Estados Unidos– es francamente titánico. La historia de Solalinde está directamente ligada al Estado de México, donde nació, fue ordenado sacerdote –curiosamente por el primer obispo de Toluca, Arturo Velez, tío abuelo de Alfredo del Mazo Maza–, se graduó de licenciado en historia por la UAEM y también recibió un doctorado honoris causa, otorgado por su alma máter.
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La sola postulación de Solalinde podría poner internacionalmente a debate la migración de América Latina, las violaciones de los derechos de los migrantes centroamericanos y la nueva política norteamericana en materia migratoria. El gobierno del Estado de México tiene ante sí una gran oportunidad para difundir la obra de este sacerdote progresista como un caso de éxito y ejemplo a seguir.
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El secretario de Gobierno no es el único de los colaboradores de Eruviel que ha acumulado una escandalosa fortuna y tiene finca con lago, caballerizas y otros animales: por lo menos cuatro integrantes más del gabinete tienen propiedades de ese tipo o más grandes y caras. Una de las características de los colaboradores del gobernador es que la mayoría son inmensamente ricos y que sus fortunas las han hecho en el servicio público y la política. Caso por caso iremos presentando los bienes de cada uno.
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La última aparición pública de Aarón Urbina (después de que lo hicieran renunciar definitivamente a la alcaldía de Tecámac) fue el 3 de marzo, en la convención priísta: ahí lo vimos abrazado de Alfredo del Mazo; después, desapareció. No se le ha dado cargo alguno en el PRI ni en la campaña –hasta ahora–. Pareciera que, más que recibir un premio, lo que obtuvo fue un castigo. Aarón y Eruviel son muy cercanos no sólo en lo político, también en lo personal: Eruviel puso en las manos de Aarón el Poder Legislativo durante la primera mitad de su sexenio; más tarde, lo hizo alcalde. Mucho se ha dicho de la sociedad de negocios entre Germán Ávila Villegas, el hermano del gobernador, y Aarón. El polémico exalcalde de Tecamac es también la bisagra que une a Eruviel con el embustero candidato “independiente” Isidro Pastor. Tal vez allí está la explicación del enfriamiento de Aarón.


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