Vaya paradoja: Alfredo del Mazo le debe la candidatura a Peña… pero también la animadversión popular, que lo mantiene arañando la derrota. La gente quiere cobrarle todas las facturas pendientes del primo. Las negativas de Peña son el peor lastre en su campaña.
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Sí, el factor Peña le pega, pero también influye el desmadre que se traen en su campaña. Unos dicen una cosa y otros otra y terminan haciendo una muy diferente. Los mandos y los equipos están encimados, no coordinados: cada quién jala por su lado. La estructura federal, que controla el presidente, no se pone de acuerdo con la estatal –donde manda Eruviel–, y ésta a su vez choca con la del PRI, que debería dirigir Alejandra del Moral (quien tampoco entiende las señales que envía Ernesto Nemer desde la coordinación de la campaña, y no tienen mucho que ver con lo que entiende y hace Enrique Jacob como jefe de la oficina del candidato…). Es una cena de locos.
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En donde no hay ni pies ni cabeza es en el área de comunicación. Nadie tiene muy claro quién dirige y a quién dirige: si Alejandra de la Sota a César Castillejos, si Castillejos a Carlos Aguilar, si Aguilar a Elba Chávez, si Elba a Óscar Espitia, si Espitia a Víctor Olivares, o viceversa… o todos en súper libre o en relevos australianos. Si Del Mazo ya ha perdido la batalla en algún lugar, es justamente en los medios de comunicación (tradicionales y emergentes).
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No, no son buenas noticias para el joven Alfredo, que debe estar muy preocupado. No sólo son “Reforma” y “El Universal” quienes sostienen que la competencia por la gubernatura está empatada a cinco semanas de las votaciones: los propios números del gobierno así lo advierten. La “Sexta Encuesta para la Gubernatura del Estado de México (Fase Final)” coloca a Del Mazo con 25.71, Josefina 22.30 y Delfina 21.58 con un margen de error de +/- 4, lo que implica empate.
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Pero quizá eso no sea lo peor, sino el análisis en conjunto de las seis encuestas realizadas hasta hoy, que advierten cómo Alfredo del Mazo no levanta; por el contrario, ha perdido un punto, pues arrancó en marzo con 26.37 y cierra abril con 25.71; Josefina sólo ha ganado un punto: inició con 21.18 y llegó a 22.30; Delfina es que la más ha crecido: empezó con 18.45 y ya va en 21.58. La tendencia es Alfredo a la baja y Delfina a la alza. Y eso que le han metido todo y con todo.
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Delfina es un fenómeno; es la arquetípica imagen popular de la mamá. Por eso ha tenido tanto éxito y aceptación. Le va requetebién, como ella dice. Es una especie de versión electoral de “Mama Lucha”. Como muchas madres, podrá no hablar correctamente, pero es buena, dirían aquellos a quienes les simpatiza. Si Morena se organiza bien y le mete fuerte en el cierre de campaña, tendrá el triunfo al alcance de la mano.


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