Se dice que…

La repartidera de cargos en el nuevo gobierno se ha hecho entre los mismos de siempre. Los que estaban allá, pasaron para acá; algunos bajaron, otros subieron, pero la administración pública tiene poca sangre nueva. Muchos cartuchos quemados, ineptos probados y pillos contumaces se han colado en la repartición del hueso. Si en la renovación del gabinete Del Mazo había aprobado, en la designación de los mandos secundarios ha quedado reprobado. Es obvio que no tenía un equipo propio para cubrir las plazas. El delmacismo 2.0 será sólo un ejercicio de sincretismo político.  * Radio y Televisión Mexiquense ha sido
septiembre 20, 2017

La repartidera de cargos en el nuevo gobierno se ha hecho entre los mismos de siempre. Los que estaban allá, pasaron para acá; algunos bajaron, otros subieron, pero la administración pública tiene poca sangre nueva. Muchos cartuchos quemados, ineptos probados y pillos contumaces se han colado en la repartición del hueso. Si en la renovación del gabinete Del Mazo había aprobado, en la designación de los mandos secundarios ha quedado reprobado. Es obvio que no tenía un equipo propio para cubrir las plazas. El delmacismo 2.0 será sólo un ejercicio de sincretismo político. 

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Radio y Televisión Mexiquense ha sido el juguetito de Carlos Aguilar durante los últimos seis años. No importa quién haya sido formalmente su director o directora: él tomaba las decisiones. Conociéndolo, no sorprende que haya aceptado ser degradado administrativa y políticamente con tal de conservar el control de la televisora del estado, a la que ha convertido en brazo propagandístico del gobierno en turno y caja de entretenimiento idiota con niveles de audiencia bajísimos. Quién sabe si lo mandaron allí como premio o castigo. Chamba es chamba, diría.

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A pesar de que Andrés Manuel no está nada contento con el control que tiene el Grupo de Acción Política (GAP) de Morena en el Estado de México, entiende que por el momento no cuenta con una mejor opción; así que, a valores entendidos, los ha dejado que hagan lo que quieran, siempre y cuando garanticen al menos tres millones de votos para la elección presidencial. Quid pro quo.

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Ricardo Moreno, representante de Morena en el consejo del Instituto Electoral del Estado de México, se perfila como el seguro candidato a la alcaldía. Arrasó en la primera fase del proceso interno. Sería muy prejuicioso descalificarlo simplemente por su filia –es uno de los hombres más cercanos a Higinio Martínez, y fue de los grandes beneficiados de las ganancias políticas del GAP–, pero sería muy útil recordar que, en todos los puestos que ha tenido, su desempeño ha sido discreto, por no decir mediocre. No se ve por dónde o con qué Ricardo pueda cambiar a Toluca.

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Por lo que se ve, para muchos políticos locales mudar de ideología es como cambiar de calzones: un día son de derecha y al siguiente, de izquierda –o de lo que sea necesario–. Pragmáticos, no entienden de ideas –menos de ideales– ni de programas o planes; quieren el poder como sea, como un acto de conquista personal, de vanidad. Son como el genial Groucho Marx: esos son sus principios… pero si no les gustan, tienen otros. Esto a propósito de que la expanista Gabriela Gamboa aparentemente será la candidata de Morena a la alcaldía de Metepec. Aquí, el partido de AMLO parece una lavandería electoral.   

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