El sistema público de salud no puede recuperarse, el daño causado durante la administración anterior es gigantesco, quizá tengan que pasar años para resarcir lo que se robaron. En prácticamente todos los hospitales públicos hay carencias, en algunos no hay ni para curitas. Es deprimente cómo tratan a los pacientes, la mayoría muy pobres, por falta de recursos. El secretario de Salud, Gabriel O´Shea, entró con mucho ímpetu, indignado por el saqueo, pero parece que se ha desinflado frente a la truste realidad. No hay castigo a los responsables ni se repara el daño, sólo silencio… el peor escenario.
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Si alguien se pregunta dónde anda Erasto Martínez, aquel hombrecillo oaxaqueño que se sintió dueño del Estado de México durante el gobierno anterior y mangoneó la administración pública, ahora despacha como un insulso notario público en Naucalpan. Desdibujado completamente de la política, apestado, está dedicado a hacer más dinero, ahora con el sector inmobiliario. Ha dejado de visitar el espectacular penthouse de más de un millón de dólares que se compró en Santa Fe para mudarse a Los Encinos, a una amplísima y lujosa residencia de casi un millón de dólares. Ahora sí, que ni mandado a hacer aquello de que la mano que roba puede ocultarse… pero la que gasta no.
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Por el Aeropuerto Internacional de Toluca “Adolfo López Mateos” no se paran ni las moscas, está muerto y es una lástima porque su potencial económico y de servicio es grandísimo, pero parece que la Administradora Mexiquense del Aeropuerto Internacional de Toluca, S.A. de C.V. (AMAIT), de la que es socia mayoritaria la española OHL, lo ha abandonado, no le importa. Es absurdo que en Texcoco se construya otro gran aeropuerto y en Toluca se tenga arrumbado uno que ya funciona y al que le han invertido miles de millones de pesos de recursos públicos. Lo peor de todo es que AMAIT podrá hacer lo que quiera con el “López Mateos” hasta 2055, cuando se le venza la concesión.
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Carlos Aguilar, “el muchachito de Eruviel” (Martín Moreno dixit) nada más no puede con el caído Sistema Estatal de Radio y Televisión Mexiquense que registra los peores niveles de rating de su historia y, peor aún, con su credibilidad por los suelos. Aguilar apostó por el modelo de entretenimiento idiotizante de la telebasura y, obvio, fracasó; más grave aún, la manipulación y sesgo político en los contenidos de los espacios noticiosos y de opinión ha hecho que cada vez sean menos aquellos que quieren entretenerse o informarse a través de Mexiquense. Llegó allí no por su talento, conocimiento o experiencia, sino por gracia una generosa compensación del gobernador en turno, pero ha resultado muy cara, tanto que podría convertirse en el enterrador del Sistema. Una cosa es lo que el muchachito se cree y otra lo que realmente es.


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