Se dice que…

  Llegaron las elecciones y, milagrosamente, terminaron las eternas obras del distribuidor vial Alfredo del Mazo-José López Portillo, que por más de cuatro años arruinaron la calidad de vida de los habitantes del nororiente de la ciudad de Toluca (justo allí donde el PRI tiene sus oficinas centrales). Es un monstruo de concreto para mejorar la circulación en la que quizá es la zona con el peor tráfico de la capital. Por fin el secretario de Comunicaciones y Transportes se puso las pilas y concluyó lo que parecía no tener fin y, de paso, le echó una mano al candidato
marzo 20, 2017

 

Llegaron las elecciones y, milagrosamente, terminaron las eternas obras del distribuidor vial Alfredo del Mazo-José López Portillo, que por más de cuatro años arruinaron la calidad de vida de los habitantes del nororiente de la ciudad de Toluca (justo allí donde el PRI tiene sus oficinas centrales). Es un monstruo de concreto para mejorar la circulación en la que quizá es la zona con el peor tráfico de la capital. Por fin el secretario de Comunicaciones y Transportes se puso las pilas y concluyó lo que parecía no tener fin y, de paso, le echó una mano al candidato del PRI, pues como que le ayudaba mucho que una de las obras de las que más se quejaba la gente lleve justamente su nombre.

*

Con distribuidor o no, la avenida Alfredo del Mazo es un asco en hora pico. Francamente intransitable. Se requiere mucho más que una sola obra vial para mejorar la movilidad urbana en esa parte de la ciudad, la cual ha crecido aceleradamente pero con escasa planeación.

*

Siguen y siguen los lamentos, las quejas y las denuncias por la llamada “Feria de la Dádiva”, en la que se ha volcado toda la estructura de gobierno en sus tres niveles –y que no hay ley alguna que obligue a pararla–. Por supuesto que es una fregadera comprar votos, pero es lo mismo venderlos. Que la gente tome todo lo que le den y vote en junio por quien le venga en gana.

*

Esta sociedad es capaz de producir a los políticos más corruptos, cínicos e ineptos, a los asesinos más sanguinarios –que cortan cabezas, descuartizan y despellejan vivos–, a asesinos seriales de mujeres, a violadores, a saqueadores del patrimonio nacional, a parásitos, a parias; no extraña que también haya miles de personas que vendan su voto por hambre, ignorancia o conveniencia. Para que cambie la política y el gobierno, primero tiene que cambiar la gente.

*

Este gobierno que termina parece una vacilada. Nada más no puede –o no quiere– meter en orden a los dueños del transporte público, que siguen cobrando más –arbitraria e impunemente– a los usuarios. De nada servirán los bonitos comerciales del candidato del PRI tratando de convencer a la gente de que le den la oportunidad de gobernar si, mientras tanto, a la gente más amolada (que es la mayoría) le suben la tarifa del transporte y el gobierno no hace nada. El nuevo secretario de Movilidad ha servido para valiente la cosa. La verdad es que no se hace uno del gabinete de Eruviel.

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Síguenos

Te recomendamos