Las cosas no van del todo bien, y el candidato del PRI lo sabe. En una semana cambiaron al jefe de campaña y a la coordinadora de comunicación, dos de las posiciones más relevantes en su equipo. La memoria no alcanza para recordar que algo parecido haya sucedido antes con algún otro candidato priísta. Pero éste es precisamente el periodo de ajustes: si los resultados decían que debían hacerse cambios era ahora, y no esperar a que iniciara formalmente la campaña. A pesar de todas las vicisitudes y la malquerencia, Del Mazo sigue puntero.
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Ernesto Nemer es un veterano del sistema que conoce perfectamente la operación política en el Estado de México. Como secretario particular de Chuayffet; secretario de Administración de Camacho; subsecretario de Gobierno con Montiel; secretario de Desarrollo Social y diputado presidente de la Junta de Coordinación Política con Peña, y secretario general de Gobierno con Eruviel ha visto, escuchado y hecho lo que muy pocos; su experiencia es basta. Tiene dos derrotas dolorosas en su carrera (una frente al PAN, otra ante la alianza PT-PRD; las dos en Metepec, las dos para la alcaldía; primero él, en 2000, y después la madre de sus hijos, Carolina Monroy), pero a su favor están los espectaculares resultados en la campaña de Peña para gobernador, de 2005, y en 2011, en la de Eruviel. La carrera de Nemer ha sido más prolífica en el sector administrativo que en el terreno electoral. Quizá la principal divisa de Ernesto para esta campaña sea la cercanía y confianza que tiene con el presidente y con los hombres de su primer círculo.
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Nemer es un personaje de diálogo fluido con los exgobernadores: Emilio Chuayffet le tiene el cariño del mentor, y César Camacho es su entrañable amigo; Montiel quizá sea el más alejado. Con Eruviel mantiene una relación de respeto, pues fue su jefe. Pero con Peña, ni se diga: Ernesto es un orgulloso peñista de cepa. Los priístas de arriba vieron con buenos ojos su nombramiento.
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Pocos casos se han dado en una campaña como el de la familia Nemer-Monroy. Ernesto, el papá, coordinador general de campaña; Carolina Monroy, la mamá, delegada especial en Metepec, y el hijo, Ernesto Nemer Monroy, coordinador de vinculación con organizaciones juveniles.
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Grupos de interés, de adentro y de afuera de la UAEM, empiezan a presionar en un intento por influir en el ánimo y las decisiones del seguro próximo rector de esta casa de estudios, Alfredo Barrera Baca. Quieren meterle la mano al próximo gabinete universitario, ser factor para vetar o impulsar a determinados personajes. Estará por verse si don Alfredo deja pasar esos afanes.


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