Parecería difícil de creer, pero dos de las elecciones más sucias de que se tenga memoria en el Estado de México no fueron obra del PRI –y mire que para eso se pinta solo–, sino del PAN y del PRD, esos mismos que hoy acusan de tramposo a Eruviel y su partido. Está ampliamente documentado cómo, en 2006, Felipe Calderón ganó casillas “zapato” con más votos que electores registrados: hubo acarreo, alteración de actas, se compraron votos en 200 y hasta en 500 pesos… todas las marrullerías habidas y por haber. El gobierno federal, entonces encabezado por Fox, usó clientelarmente los programas sociales, igual o peor de lo que ahora se queja Acción Nacional. Podría decirse que hay elementos suficientes para concluir que Calderón hizo fraude aquí, y que esos votos fueron la diferencia para derrotar a López Obrador.
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Y cómo no recordar también “el cochinero de los chuchos”, como calificó Alejandro Encinas a la elección de la dirigencia nacional del PRD en 2008. Fue patética, burda. Los peores vicios y prácticas fraudulentas ejecutaron con maestría Jesús Ortega y sus simpatizantes para derrotar a Encinas en el Estado de México. Un verdadero asco que igualó o superó las historias negras del priísmo.
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Por si fuera poco, ¿por qué el candidato a gobernador del PRD, Juan Zepeda, no explica cómo fue que le ganó milagrosamente a la priísta Martha Angón la alcaldía de Nezahualcóyotl en 2012? ¿Acaso ya se olvidó del uso del presupuesto municipal de Neza para comprar votos, o del empleo de los programas sociales municipales para favorecerlo? Zepeda fue alcalde por el favor y la voluntad de Eruviel; había perdido y el IEEM le dio la vuelta al resultado sacrificando a Angón (por cierto, muy cercana al actual jefe de campaña de Alfredo del Mazo, Ernesto Nemer).
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Está claro que al PAN y al PRD les falta calidad moral para reclamar hoy lo que ellos han hecho desde hace tiempo. Claro, eso no disculpa de ninguna manera lo que están realizando hoy Peña y Eruviel para ayudarle a Del Mazo.
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Vaya foto hizo circular la tarde del miércoles la coordinación de Comunicación Social del gobierno, en la que muestra muy sonriente al cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo de la arquidiócesis de Tlalnepantla, acompañando al gobernador en la entrega de “40 mil instrumentos musicales”, como si la jerarquía católica estuviera de acuerdo con la llamada “feria de dádivas” emprendida por Eruviel en plena temporada electoral. Vale más una imagen que mil palabras.
* Para algunos, las elecciones son un gran negocio y, en esta temporada, alguien está haciendo mucho dinero: por lo pronto, vendiendo al gobierno computadoras, despensas, materiales para construcción, instrumentos musicales, útiles, zapatos, lentes, fertilizantes, sillas de ruedas y demás enseres que se reparten en las llamadas “ferias de servicios” o “carnaval de dádivas”, a cambio de la credencial de elector. En los proveedores está el truco.


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