Se dice que…

Faltan tres semanas y media para el día de las votaciones y cualquiera entre Alfredo y Delfina ganará la gubernatura. Por primera vez desde que se tenga memoria, la suerte de la elección está en manos de los ciudadanos comunes y corrientes más que en las estrategias, mañas o francas trampas de los partidos o el gobierno. Todo se ha acomodado para que la gente tenga la sartén por el mango. Si la mayoría sale a votar para castigar a Peña, el PRI tendría que ir haciendo maletas; por el contrario, si la gente se queda en casa, indiferente –como
mayo 7, 2017

Faltan tres semanas y media para el día de las votaciones y cualquiera entre Alfredo y Delfina ganará la gubernatura. Por primera vez desde que se tenga memoria, la suerte de la elección está en manos de los ciudadanos comunes y corrientes más que en las estrategias, mañas o francas trampas de los partidos o el gobierno. Todo se ha acomodado para que la gente tenga la sartén por el mango. Si la mayoría sale a votar para castigar a Peña, el PRI tendría que ir haciendo maletas; por el contrario, si la gente se queda en casa, indiferente –como históricamente se ha comportado–, habrá PRI para rato. El ciudadano decide.

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La cara de Raymundo Martínez, en la conferencia de prensa de Ernesto Nemer para hablar del asalto en Neza, lo dice todo. Así están los ánimos adentro: el choque entre las corrientes peñistas y eruvielistas es obvio. No se quieren y no se entienden, se repelen y parece que van hasta en sentido contrario. A la animadversión popular hay que agregarle la enemistad interna entre los grupos: es el coctel perfecto para la derrota.

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Juan Zepeda no se manda solo, responde a los intereses de su mentor y patriarca de grupo, Héctor Bautista López, el primer perredista – junto con el alcalde de Neza, Juan Hugo de la Rosa – en traicionar políticamente a López Obrador en 2007, cuando se reunió a escondidas con Felipe Calderón (a quien el PRD no reconocía como presidente de la república y lo acusaba de fraude electoral). El mismo que echó del PRD estatal a Higinio Martínez, Horacio Duarte, Ricardo Moreno y demás nómina del GAP. Es obvio que el candidato del PRD no se va a aliar con Morena para derrotar a Del Mazo; eso no va a suceder. Es más fácil que Bautista y Zepeda negocien con Peña y Eruviel para favorecer al PRI que ayudar a Delfina.

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Sobre lo sucedido en Nezahualcóyotl hay muchos puntos por clarificar, y el fiscal general del Estado de México sigue en calidad de desaparecido. Premeditadamente ha evadido dar la cara para explicar lo que aconteció ahí, y garantizar que no quedará todo en la impunidad y el olvido. Pudo no ser sólo una violenta acción de la delincuencia (a la que nos hemos acostumbrado), sino algo más para enrarecer las de por sí encendidas y polémicas elecciones. Habría que considerar que los hechos se dieron en Neza, municipio gobernado por el PRD, territorio de Juan Zepeda, Héctor Bautista y de la tribu ADN. Con el intento de robo se evidenció – con la eficacia de una maniobra propagandística – la acumulación y el uso de dinero en efectivo para financiar la campaña del PRI. El golpe pega directo a Eruviel, a Zepeda, al PRD y al PRI.

 

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