Se dice que…

No es por desilusionar a los cándidos electores que creen que el cambio de régimen se construye con salir enojado a votar un día y desentenderse de todo durante los siguientes seis años: no hay razones objetivas para pensar que el 4 de junio será el despertar de una nueva era. Se oye muy bonito, pero sólo resulta un buen deseo. A lo más que podemos aspirar es a un relevo de partido, o quizá a la alternancia pactada. Desmantelar el Estado corrupto, inepto y autoritario costará mucho tiempo, esfuerzo y recursos. Ninguno de los partidos concursantes tiene por sí
mayo 8, 2017

No es por desilusionar a los cándidos electores que creen que el cambio de régimen se construye con salir enojado a votar un día y desentenderse de todo durante los siguientes seis años: no hay razones objetivas para pensar que el 4 de junio será el despertar de una nueva era. Se oye muy bonito, pero sólo resulta un buen deseo. A lo más que podemos aspirar es a un relevo de partido, o quizá a la alternancia pactada. Desmantelar el Estado corrupto, inepto y autoritario costará mucho tiempo, esfuerzo y recursos. Ninguno de los partidos concursantes tiene por sí mismo la fuerza para hacerlo; si no hay un gran acuerdo para la transición, todo será un mero juego de artificio. La gran cruda vendrá después del 4 de junio. Gane quien gane, los mexiquenses despertarán y se darán cuenta de que el dinosaurio sigue ahí… incluso con la salida del PRI, si fuera el caso.

*

Es una inocentada suponer que están las condiciones dadas para desmantelar al “establishment”, no importa cuán agraviada y encabronada esté la gente. La elite tiene una estrategia y una estructura que ejecuta con disciplina marcial. Cueste lo que cueste, y sea como sea, no va a dejar ir el poder; el pueblo tendría que arrebatárselo y echar a toda la “nomenklatura”, pero eso, desafortunadamente, no va a suceder, al menos no este próximo 4 de junio.

*

Los candidatos con opciones de triunfo –Del Mazo, Delfina y Josefina– han evitado por todos los medios hablar de los temas estructurales; se dedican a endulzar los oídos de los electores enojados (la mayoría mal informados y una buena parte francamente ignorante). Sus propuestas son débiles y hasta pusilánimes. Ninguno de los tres alcanza la estatura de estadista; si acaso, medianos administradores. Donde natura non da, Salamanca non presta. No se puede pedir peras al olmo.

*

Cualquier candidato que gane tardará más en acomodarse que en echarse a perder. Este sistema está concebido para beneficiar a las elites, prohijar la corrupción y arraigar la injusticia, la ignorancia y la explotación. A los hombres buenos los vuelve ruines, a los valientes, pusilánimes; a los honrados, truhanes, y a los capaces, imbéciles. Es el sistema, con reglas de juego diseñadas no para el progreso o para enaltecer la raza, sino en beneficio de un grupo –cada vez más reducido y más poderoso– de canallas. Las siglas, los colores, son anecdóticos.

*

En la Universidad, el relevo es terso hacia fuera, pero convulso hacia dentro. El próximo rector ha tenido que tejer fino para no romper los equilibrios que han dado estabilidad a la máxima casa de estudios de nuestra entidad, a pesar de que en ella convergen las más diversas cosmogonías. El gabinete está definido: habrá el cíclico alboroto de cada cuatro años, pero no pasará nada más allá de eso. Alfredo Barrera sólo tendrá como reto lo académico; así de sencillo.

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Síguenos

Te recomendamos