Se dice que…

  Algo debe estar verdaderamente mal si de seis participantes en una competencia cuatro dicen que hubo trampa, y uno no sabe ni qué decir –por convenenciero–. El conflicto está en dos arenas, la política y la jurídica: si, como en Coahuila, la alianza postelectoral contra el fraude se logra en el Estado de México, en el PRI deberían empezar a preocuparse. * Hay suficiente base social para presionar a que se limpie la elección: siete de cada diez votaron en contra de Alfredo del Mazo. La estrategia de la altanería, de la soberbia, del “ya nos los chingamos”, es
junio 11, 2017

 

Algo debe estar verdaderamente mal si de seis participantes en una competencia cuatro dicen que hubo trampa, y uno no sabe ni qué decir –por convenenciero–. El conflicto está en dos arenas, la política y la jurídica: si, como en Coahuila, la alianza postelectoral contra el fraude se logra en el Estado de México, en el PRI deberían empezar a preocuparse.

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Hay suficiente base social para presionar a que se limpie la elección: siete de cada diez votaron en contra de Alfredo del Mazo. La estrategia de la altanería, de la soberbia, del “ya nos los chingamos”, es errada, suicida. El PRI se tambalea.

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Morena tiene que explicar a sus electores qué pasó con sus representantes de casillas, cómo fue que permitieron el tremendo fraude que denuncian. En Tejupilco, donde les metieron más de 78 mil votos, estaba de responsable una de sus principales y más avezadas operadoras, Clara Brugada. Morena tiene la obligación moral de hablar con la verdad a sus electores.

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Hechas sus cochinadas –como con el Pacto por México–, ahora el PRD trata de lavarse la cara anunciando que pedirá también la anulación de las elecciones. Esos perredistas, además de bribones, son impostores. ¿No fue acaso Juan Zepeda uno de los primeros en celebrar el resultado y asumirse como el “gran ganador” por la resucitación zombi de su partido? Una de dos: o quiere cobrar más o de plano busca cambiar de chaqueta –porque es lo que más le conviene.

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En cambio, el discurso del PAN es más consistente; desde antes habían denunciado las irregularidades en la elección. Es congruente que ahora también pidan su anulación.

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En un mundo ideal, la mejor solución sería que se anule el proceso y se convoque a elecciones extraordinarias con una nueva autoridad electoral. Pero las posibilidades de que eso suceda son de una en un millón… este año. Pero si el PRI pierde en 2018, podría ser. Por el momento, todo está dispuesto para que el 16 de septiembre Alfredo del Mazo jure como gobernador del Estado de México.

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Si alguien quisiera entender qué fue lo que pasó en los cinco distritos “mágicos” donde el PRI arrasó, valdría la pena que revisara la agenda de actividades del 4 de junio de la estructura “Más Fortalecimiento Partidista” (+FP), aquella del logo rojo, que coordinó Juan Pedro García Martínez, hoy conocido como el “alquimista mayor”.   

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