Los médicos de todo el mundo fueron vistos como héroes durante el 2019. A través de fotografías se observó a hombres y mujeres “armados” con un equipo de protección personal y, debido a la poca información del Covid-19, los trabajadores de la salud recibieron reconocimiento, homenajes y agradecimientos.
La base del juramento de Hipócrates, de no tener otro propósito que el bien y la salud de los enfermos, relució como pocas veces en medio de la crisis sanitaria que atravesaban todos los países. Sin embargo, la pandemia también evidenció las condiciones laborales que enfrentaba el personal sanitario.
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Profesión que brilla por sus bajos salarios
Según cifras del Observatorio Laboral del Servicio Nacional de Empleo, en el país había 317 mil 505 profesionistas ocupados en el primer trimestre del 2021. De esta cifra, 57.7 son hombres y 42.3 son mujeres, quienes perciben un ingreso promedio mensual de 18 mil 457 pesos.
El sueldo está por encima del que reciben los profesionales de enfermería y cuidado; pero por debajo de las percepciones en países como España, donde un médico general —sin especialidad— percibe en promedio poco más de 91 mil pesos al mes, tal como lo señala Saludiario, una publicación en español para médicos.

Situación en el Edomex
En 2020, en el marco del Día del Médico, el gobernador del Estado de México dijo que había más de 23 mil médicos laborando en centros de salud, hospitales y clínicas de la entidad. Además, señaló que es la entidad que brinda más consultas a nivel nacional con 40 millones al año.
Sin embargo, en la misma fecha, un reporte de Amnistía Internacional señalaba que México era el país con más personal sanitario muerto tras contraer covid-19. En el país, el Edomex resultó uno de los estados que concentraban la mayor parte de médicos contagiados, según información publicada por El Financiero en mayo de 2020.
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Cuando inició la pandemia, en algunos hospitales del Estado de México: Adolfo López Mateos y el Mónica Pretelini Sáenz, en Toluca; el Materno infantil de Chimalhuacán, el José María Rodríguez, en Ecatepec y el Salvador Herrejón, en Atizapán de Zaragoza, se presentaron protestas por falta de insumos médicos y equipo de protección personal. La inconformidad se prolongó hasta tres meses después de la llegada del virus a la entidad.
Un ejemplo de la precarización de la profesión
Las personas que ejercen esta profesión también se enfrentan a la precarización laboral. El artículo “Síntomas de precariedad. La profesión del médico y los Consultorios Adyacentes a Farmacias”, de Edgar Noé Blancas Martínez, analiza la situación de este sector de profesionales.
En los pequeños consultorios, señala el texto, “se constituyen pues […] en un espacio-fragmento laboral, como una alternativa que dibuja una nueva trayectoria profesional. Para los jóvenes egresados como momento inicial, pero también para otros como momento final de su ejercicio profesional”.
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En términos estructurales, puede mostrarse como «`síntoma de la precariedad´ de la sociedad actual […] si bien las condiciones laborales en estos son superiores a los de otras ocupaciones para el mismo grupo de edad, resultan inferiores y precarias a las expectativas construidas durante la carrera”.
Más de un año y medios después... un caso
En uno de los hospitales donde el personal Médico tuvo protestas por falta de insumos, labora Érika Miraflores Vidaurri, quien es infectóloga pediatra en el hospital materno Perinatal Mónica Pretelini y jefa del Área de Epidemiología Hospitalaria desde hace dos años y medio.
Poco tiempo después de que la doctora Miraflores llegará a este hospital público mexiquense —que ofrece atención obstétrica, neonatal, medicina aguda y ginecológica — comenzó la pandemia de covid-19, lo que modificó el plan de trabajo.
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Con el covid, el área tuvo que dedicarse a tomar muestras de pacientes sospechosos o confirmados, hacer el embalaje y llevarlas al laboratorio. También, envía los datos a la plataforma federal y se vigila y da seguimiento a los pacientes positivos a covid.
En su labor, la doctora Miraflores ha transitado de las buenas experiencias a las no tan buenas: del alta de un paciente por mejoría o de la posibilidad de brindar a nivel humano el apoyo requerido a la pérdida de un paciente.
No obstante, ella realiza su trabajo porque le parece fascinante el mundo de la medicina y las esferas que abarca y, específicamente, porque considera maravilloso trabajar con los niños. Además, está convencida de que ser pediatra es la mejor decisión profesional que pudo haber tomado en su vida.
La crisis de la pandemia en el hospital
En el punto más alto de la pandemia, explica la doctora en entrevista para AD Noticias, muchos médicos se enfermaron de covid y el equipo tuvo que reorganizarse para brindar las consultas y cubrir los tiempos de quienes hacían cuarentena.
Aunque ella se enfermó, señala que no dudó en seguir laborando porque existía la responsabilidad de hacerlo: “la mayoría de los médicos sabemos que nos toca esa parte”; explica que el miedo viene después, “cuando ya estás enfermo o cuando una persona conocida está enferma, es el temor de saber que la enfermedad puede ser mortal”.
No obstante, asegura, el aprendizaje de trabajar así y la consciencia de que el conocimiento adquirido en un día puede cambiar al siguiente es algo que ha dejado lidiar con la pandemia para los médicos; considera, luego de la experiencia de más de año y medio el principal reto del gremio es la capacidad de adaptación.


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