Ser pobre, estar pobre, sentirse pobre

Dice el Banco Mundial (BM) que la pobreza en el mundo podría ser más generalizada y estar más arraigada de lo que se pensaba. Esto es lo que señala en un informe al que titularon “La pobreza y la prosperidad compartida 2018: Armando el rompecabezas de la pobreza”, según el cual ya resulta obsoleto pensar en el problema sólo en términos de ingresos monetarios: decir sólo que si una persona obtiene arriba de 1.90 dólares al día como ingreso ha dejado de ser pobre es una visión demasiado limitada.  Es necesario considerar –dice el informe- que, en aquellas sociedades en
mayo 4, 2019

Dice el Banco Mundial (BM) que la pobreza en el mundo podría ser más generalizada y estar más arraigada de lo que se pensaba. Esto es lo que señala en un informe al que titularon “La pobreza y la prosperidad compartida 2018: Armando el rompecabezas de la pobreza”, según el cual ya resulta obsoleto pensar en el problema sólo en términos de ingresos monetarios: decir sólo que si una persona obtiene arriba de 1.90 dólares al día como ingreso ha dejado de ser pobre es una visión demasiado limitada. 

Es necesario considerar –dice el informe- que, en aquellas sociedades en que se ha presentado un crecimiento y desarrollo económicos, combatir la pobreza se convierte en algo más complejo. El ejemplo que pone es que hay países en los que sólo basta con tener ropa y alimentos para poderse incorporar al mercado laboral, pero hay otras naciones en que se necesita además un teléfono celular, acceso a internet y hasta un automóvil para conseguir empleo.

En el mencionado informe lo que ahora está planteando el BM es una “línea de pobreza” basada en el consumo, lo cual lleva a determinar quiénes son pobres al compararlos con en el nivel de consumo típico de cada país. Siguiendo ese criterio, el número de personas pobres en el mundo se incrementa, pues pasa a 2 mil 100 millones; es decir, un número tres veces mayor que el de las personas contabilizadas como viviendo con ingresos menores a 1.90 dólares diarios.

El argumento que hoy esgrime el BM es que algunas personas podrían no ser consideradas como pobres en función de tener un ingreso por encima de los 1.90 dólares, pero ellas sienten los efectos de la pobreza al carecer de acceso a bienes y o servicios que son comunes en su sociedad. En otras palabras, si sólo se consideran los indicadores monetarios habría gente en el mundo que no puede ser clasificada como pobre, pero un vistazo a su vida diaria revelaría otras cosas. No son pobres, pero se sienten pobres.

Uno de los obstáculos que impiden “medir” bien la pobreza –asegura el BM- es que las encuestas que se realizan se quedan hasta el registro del ingreso monetario promedio de la familia, pero ello impide ver cómo al interior de la misma hay una distribución no necesariamente equitativa de los recursos. Puede un hogar ingresar fondos por encima del nivel de pobreza, pero ello no permite saber si algunos de sus miembros tienen acceso a ellos de manera preferencial para satisfacer necesidades, gustos o hasta adiciones, en detrimento de otros de los miembros que podrían tener privaciones. En una misma casa podrían vivir personas en distinta condición en materia de pobreza.

Lo que este informe del BM permite es aceptar que hay formas de simular sobre la pobreza de manera muy fácil. Recuerdo aún aquellos spots que hace un año nos presentaban al entonces candidato del PRI a la presidencia de la República, con su luego tristemente célebre frase: “no’mbre, unos genios”, en donde afirmaba que durante su gestión en la SEDESOL “salieron de la pobreza dos millones de mexicanos”. Ese dato estaba exclusivamente basado en los ingresos. Recordemos que el INEGI hizo cambios en su metodológica para medir la pobreza e incluso instruyó a los encuestadores para que insistieran en contabilizar todos los ingresos de las familias (salarios, apoyos, donaciones, regalos, etc.) para que dieran un resultado suficiente para decir que la gente ya no vivía en pobreza extrema. Sobre ese tema ya hemos escrito aquí.

El reconocimiento que hoy hace el Banco Mundial en su documento es que es imposible alcanzar esa meta de que para el año 2030 se pudiera acabar con la pobreza y la razón es que las necesidades básicas han cambiado y seguirán cambiando. En la medida que hay nuevos bienes y servicios que la gente consume en sociedades con ingreso medio alto y medio bajo y el estar impedido para adquirirlos ubica a las personas en pobreza: están pobres en esa sociedad, aún cuando en otra podrían no hallarse en esa condición, sobre todo si sólo se ven los números, los ingresos.

Hoy queda mucho más claro que no es lo mismo ser pobre, estar pobre o sentirse pobre. Es preciso alentar miradas más complejas para pensar -y luego atender- el problema de la pobreza; no todo es dinero, también están las partes subjetivas y las condiciones relativas. Vale la pena echarle un ojo al informe. Se encuentra acá: http://www.worldbank.org/en/publication/poverty-and-shared-prosperity.

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Síguenos