La alcaldesa de Tenancingo, Nancy Nápoles Pacheco, reapareció tras escapar tras ser secuestrada por un grupo criminal que exigía un rescate millonario en la zona sur del Estado de México. El plagio y la posterior huida ocurren en una región asediada por la violencia delictiva, resaltando ahora la inacción legal ante el hecho.
El hermetismo del Ayuntamiento y la decisión de no proceder legalmente toman relevancia al seguir el mismo proceder que Rogelio Poblete Zamora, funcionario de Malinalco quien el 18 de abril fue liberado tras un secuestro que puso en marcha un importante operativo en la región sur del Edomex, así como las dudas que levante respecto al incidente.
Impunidad sin denuncia
Fuentes de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) confirmaron a AD Noticias que hasta el momento no existe ninguna denuncia formal por la privación de la libertad ni por la exigencia del dinero. Como efecto directo de esta omisión, el aparato de justicia estatal carece de las herramientas legales para iniciar una investigación, rastrear a los captores o realizar detenciones.

El mensaje del silencio
La renuncia a denunciar por parte de una presidenta municipal revela la crisis operativa del sistema de justicia en los territorios bajo asedio criminal. Cuando la máxima autoridad de un municipio decide callar y evadir la vía legal para proteger su vida, evidencia que las redes delictivas superan por completo la capacidad de protección del propio Estado.
Gobernabilidad en vilo
El Ayuntamiento Tenancingo tendrá que aclarar en las próximas horas el estado de salud de la presidenta y la viabilidad operativa de la administración. Está en juego el control institucional y la seguridad pública de todos los habitantes. El gobierno estatal definirá si asume el resguardo del ayuntamiento ante el evidente vacío de poder local.


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