“No se veía algo así desde hace 27 años”

Laura González, secretaria de Desarrollo Económico del Edomex, presume cifras históricas de empleo formal, atracción de inversiones y una nueva estrategia industrial con enfoque social

Durante años, en México se instaló una idea casi automática: crecimiento económico significaba éxito.

Más fábricas. Más inversión. Más parques industriales. Más anuncios de miles de millones de dólares acompañados por gobernadores sonrientes y empresarios cortando listones.

Pero debajo de esas fotografías siempre sobrevivía la misma pregunta incómoda:

¿Quién se beneficia realmente del desarrollo?

Porque un estado puede crecer mientras millones siguen atrapados en salarios bajos, informalidad y precariedad. Puede llegar inversión extranjera y, aun así, persistir la pobreza. Puede aumentar el PIB mientras la riqueza termina concentrándose arriba y apenas goteando hacia abajo.

En el estudio de AD Noticias, Laura González parecía tener clara esa contradicción.

Y quizá por eso soltó una frase que resume el principal argumento económico del actual gobierno mexiquense:

“No se veía algo así desde hace 27 años.”

La referencia era directa: los niveles de generación de empleo formal alcanzados en el Estado de México durante los últimos meses.

La frase tiene peso político porque intenta desmontar un viejo prejuicio: la idea de que un gobierno de izquierda necesariamente espanta inversiones o confronta al sector empresarial.

Laura González intenta demostrar exactamente lo contrario.

México se instaló una idea casi automática: crecimiento económico significaba éxito / Foto: Archivo AD Noticias

Del Estado hostil… al Estado facilitador

La secretaria habla rápido. Conoce cifras. Domina nombres de sectores, regiones y cadenas productivas. Pero detrás de los números aparece otra cosa: una lectura política bastante clara del momento económico mexiquense.

Según explicó, cuando inició el actual gobierno el Estado de México arrastraba una reputación tóxica para hacer negocios.

Corrupción. Trámites interminables. Incertidumbre. Gobiernos lejanos.

“Casi cualquier empresario asociaba invertir en el Estado de México con corrupción”, reconoció durante la conversación.

La apuesta del nuevo gobierno fue entonces cambiar la lógica: pasar de un Estado obstáculo a un Estado facilitador.

Y los números, al menos hasta ahora, parecen darle argumentos.

El empleo como legitimidad

Laura González presume uno de los indicadores más poderosos de la administración: el empleo formal.

La tasa de desempleo pasó de alrededor del 4% al 2.7%. Más de 280 mil nuevos empleos formales fueron generados desde el inicio del gobierno.

La cifra es enorme. Y políticamente todavía más importante.

Porque el empleo funciona como una de las pocas formas reales de legitimidad social medible.

“No se veía algo así desde hace 27 años”, afirmó.

Pero la secretaria insiste en algo relevante: no se trata solamente de atraer inversión. Se trata de decidir cuál inversión.

Aumentaron los empleos formales en Estado de México / Foto: Archivo AD Noticias

Elegir qué tipo de desarrollo

Hubo un momento particularmente interesante cuando la conversación dejó de girar alrededor de cifras y comenzó a entrar al terreno ideológico.

Laura González explicó que el gobierno tomó una decisión estratégica: seleccionar sectores prioritarios y evitar crecimiento indiscriminado.

“No podíamos ir por todo”, dijo.

La lógica es sencilla, aunque profundamente política:

No cualquier inversión conviene. No cualquier industria debe instalarse en cualquier región. No cualquier crecimiento produce bienestar.

Por eso el gobierno decidió apostar por sectores específicos:

  • Farmacéutico
  • Automotriz
  • Logístico
  • Alimentario
  • Electrónico
  • Semiconductores
  • Electromovilidad
  • Tecnologías e inteligencia artificial

La estrategia incluye además un proceso de clusterización regional:

  • Logística alrededor del AIFA
  • Farmacéutica en Toluca y Naucalpan
  • Dispositivos médicos en oriente
  • Agroindustria en el sur mexiquense

La idea de fondo parece clara: ordenar el desarrollo y no solamente administrarlo.

No cualquier inversión conviene. No cualquier industria debe instalarse en cualquier región / Foto. Archivo AD Noticias

El sur: donde el desarrollo nunca llegó

La conversación tomó otro tono cuando apareció el tema del sur del Estado de México.

Esa región históricamente olvidada donde la pobreza, la migración y el abandono estatal convivieron durante décadas con enormes recursos naturales y potencial agropecuario.

Laura González reconoce el rezago.

Y por eso el proyecto económico del sur no gira alrededor de fábricas gigantes ni corredores industriales. Gira alrededor de agroindustria, exportación y turismo.

  • Aguacate Hass para exportación.
  • Mezcal con denominación de origen.
  • Rutas turísticas ligadas al Mundial.
  • Flores. Café. Agroindustria regional.

La secretaria insiste en algo que parece atravesar toda su visión económica: el desarrollo debe permitir que las familias vivan en sus regiones sin verse obligadas a migrar.

“No queremos más familias separadas”, dijo al hablar del sur mexiquense.

La frase tiene profundidad social. Porque el subdesarrollo muchas veces termina expulsando personas antes que generando oportunidades.

Aguacate
Aguacate Hass para exportación potencial agropecuario / Foto: Archivo AD Noticias

“La clave son las personas”

Hubo un concepto que Laura González repitió varias veces durante la entrevista: el factor humano.

Para ella, la principal ventaja competitiva del Estado de México no son los incentivos fiscales ni los subsidios agresivos.

Son las personas.

  • La mano de obra calificada.
  • Los técnicos.
  • Los profesionistas.
  • La infraestructura educativa.

La secretaria reveló algo interesante: muchas empresas deciden quedarse en el Estado de México no por regalos gubernamentales, sino porque aquí encuentran trabajadores suficientes, preparados y relativamente estables.

Eso cambia la lógica tradicional de competencia entre estados.

En lugar de regalar terrenos o exenciones desmedidas, el gobierno apuesta por formar talento especializado para industrias de alto valor.

Y ahí aparece uno de los puntos más relevantes de toda la conversación:

la intención explícita de mejorar salarios a través de sectores tecnológicos e industriales más sofisticados.

El verdadero debate: riqueza y distribución

La parte más filosófica de la entrevista apareció cuando se discutió algo que casi nunca forma parte del discurso económico oficial: la distribución de la riqueza.

Mario García Huicochea planteó la pregunta directamente:

¿Cómo lograr que toda esa inversión realmente mejore la vida de la gente?

Laura González respondió sin rodeos:

“El reto es mejorar el nivel salarial.”

La secretaria reconoce que generar empleo no basta si los salarios permanecen bajos.

Por eso insiste en atraer industrias donde técnicos e ingenieros necesariamente tengan mejores ingresos.

“Todo eso fue pensado justo en el impacto que va a haber en la población”, sostuvo.

La conversación revela algo importante: detrás del discurso económico actual existe un intento de reconciliar mercado y bienestar social.

  • Ni capitalismo salvaje.
  • Ni estatismo improductivo.
  • Más bien un modelo híbrido todavía en construcción.

Generar empleo no basta si los salarios permanecen bajos / Foto: Archivo AD Noticias

El problema invisible: informalidad

Pero la secretaria también reconoce límites enormes.

Más de la mitad de los empleos mexiquenses permanecen en informalidad.

Y ahí aparece el verdadero monstruo estructural del país: millones de personas trabajando sin seguridad social, prestaciones ni estabilidad.

Laura González admite que regularizar ese universo no es sencillo.

Porque buena parte de los negocios son microempresas familiares incapaces de absorber costos completos de formalización.

La discusión entonces deja de ser solamente económica. Se vuelve social, cultural y hasta histórica.

México construyó durante décadas una economía donde sobrevivir muchas veces significó operar fuera de la formalidad.

¿Modelo gringo o modelo chino?

La entrevista cerró con una pregunta provocadora:

¿Qué modelo le atrae más? ¿El estadounidense o el chino?

Laura González evitó caer en simplificaciones. Habló de equilibrio, ubicación estratégica y necesidad de mantener relaciones económicas globales.

Pero la discusión dejó flotando algo mucho más profundo:

¿El desarrollo debe producir multimillonarios… o sacar gente de la pobreza?

China y Estados Unidos representan justamente dos narrativas distintas del capitalismo contemporáneo.

Y México todavía parece intentando descubrir cuál quiere ser.

Millones de personas en Edomex trabajan de manera informal / Foto: Archivo AD Noticias

El verdadero fondo

La conversación con Laura González dejó algo claro:

El gobierno mexiquense ya no quiere presentarse únicamente como administrador político. También quiere asumirse como articulador económico.

La apuesta es enorme.

Industrializar. Formalizar. Elevar salarios. Reducir pobreza. Ordenar regiones. Atraer inversión sin sacrificar territorio ni medio ambiente.

Todo al mismo tiempo.

La pregunta es si el Estado de México logrará convertir crecimiento económico en bienestar social real.

Porque la historia latinoamericana está llena de economías que crecieron mucho… mientras la desigualdad crecía todavía más rápido.

Y ahí, precisamente ahí, se juega el verdadero éxito o fracaso de cualquier modelo económico.

La entrevista completa puede verse en el canal oficial de AD Noticias:

También te puede interesar: Maestros mexicanos ganan menos y trabajan más en comparación con otros países: OCDE

Janeth Rubi

Janeth Rubi

Profesional en Lengua y Literatura Hispánicas, egresada de la UAEMéx, especialidad en redacción y difusión cultural, con interés en la Literatura.

Síguenos

Te recomendamos