Más de un año después del movimiento que paralizó decenas de espacios universitarios, la gratuidad vuelve a colocar a la Universidad Autónoma del Estado de México ante un escenario de inconformidad.
El conflicto comenzó con la publicación de las referencias de pago del semestre 2026-B. El Enjambre considera que las cantidades no respetan las reducciones acordadas después del paro de 2025. Las autoridades responden que los descuentos permanentes continúan, pero que el apoyo adicional de 2026-A solo correspondía a ese periodo.

Estas son las claves para entender qué ocurre y por qué el conflicto podría derivar en nuevas movilizaciones.
1. Las referencias reactivaron la inconformidad
El conflicto surgió cuando estudiantes consultaron las referencias de reinscripción para 2026-B y detectaron cantidades superiores a las pagadas durante el semestre anterior.
El Enjambre señaló que los cobros no reflejaban la reducción que, desde su perspectiva, debía mantenerse como parte de la ruta hacia la gratuidad. La cercanía de las fechas límite obliga ahora a decidir entre pagar, solicitar una beca o esperar una posible modificación.
2. La disputa se concentra en un descuento
La UAEMéx aplicó una reducción de 10 por ciento para 2025-A y de 20 por ciento para 2025-B. Posteriormente, otorgó un apoyo adicional de 12 por ciento durante 2026-A.
El Enjambre interpreta que ese beneficio debía incorporarse a la disminución progresiva de las cuotas. Las autoridades sostienen que fue extraordinario y exclusivo del semestre anterior. El desacuerdo es si se trató de una medida temporal o de un avance permanente.
3. Tampoco coinciden en cómo comparar los cobros
Los estudiantes toman como referencia el monto pagado en 2026-A para afirmar que las nuevas cantidades representan un retroceso.
La Secretaría de Finanzas señala que los periodos A y B no pueden compararse directamente, porque los cobros dependen de la carga académica, el número de créditos y los conceptos de cada espacio.
La universidad propone compararlos con el periodo equivalente del año anterior. El Enjambre insiste en que ese criterio no aclara si el descuento adicional debía continuar.
4. El Enjambre acusa una reinterpretación
Los representantes estudiantiles aseguran que las reducciones fueron discutidas en las mesas del 12 de noviembre de 2025, 21 de enero y 5 de febrero de 2026.
Desde su perspectiva, los acuerdos establecieron una disminución progresiva, no un apoyo limitado a un semestre. Por ello, piden revisar minutas, grabaciones y documentos que permitan establecer qué se pactó.
La falta de un texto aceptado por ambas partes mantiene abiertas dos interpretaciones sobre el alcance de los compromisos.
5. La universidad condiciona la gratuidad a sus finanzas
Las autoridades afirman que existe voluntad para avanzar hacia la gratuidad, pero advierten que la institución no cuenta con recursos suficientes para ampliar inmediatamente los descuentos.

La UAEMéx sostiene que las reducciones han sido financiadas con ingresos propios y han disminuido el dinero disponible para servicios, infraestructura y actividades académicas.
Para la Administración Central, cualquier beneficio adicional requiere respaldo estatal o federal. Los estudiantes responden que las limitaciones presupuestales no justifican retirar un descuento que consideran previamente acordado.
6. Los estudiantes defienden la gratuidad como un derecho
El Enjambre sostiene que su demanda no busca beneficios individuales, sino crear condiciones para que más estudiantes puedan permanecer en la universidad.
Sus representantes señalan que ingresar a una institución pública no garantiza por sí mismo el derecho a la educación, pues también deben cubrirse reinscripciones, transporte, materiales y otros gastos.
Por ello, piden que la gratuidad deje de depender de decisiones semestrales y se convierta en una política con porcentajes, fechas y mecanismos públicos de cumplimiento.
7. El llamado a no pagar elevó la presión
Ante las nuevas referencias, el Enjambre llamó a la comunidad a no efectuar el pago mientras no se aclarara la aplicación de los descuentos. También recomendó solicitar la Beca de Reinscripción Escolar.
La estrategia presiona a la Administración Central, pero genera incertidumbre. No pagar puede complicar horarios, inscripciones o trámites si no existe una prórroga o una modificación institucional.
Mientras algunos estudiantes respaldan detener los depósitos para obligar a revisar los cobros, otros temen que la medida genere consecuencias académicas.
8. La mesa logró acuerdos parciales
Autoridades y representantes estudiantiles retomaron el diálogo para revisar las referencias de pago, la gratuidad y la transparencia financiera.

Entre los acuerdos se encuentra explicar cómo se calculan los descuentos, desglosar los conceptos incluidos en las tiras de materias, publicar las cuotas de cada espacio académico y revisar las becas de exención.
Estas medidas pueden aportar claridad sobre cuánto paga cada estudiante y por qué concepto. Sin embargo, no resuelven la diferencia principal: si el apoyo adicional de 2026-A debía mantenerse durante 2026-B.
9. La tensión complicó el diálogo
Durante la mesa surgieron diferencias entre integrantes del Enjambre, representantes de otras comunidades y estudiantes presentes en las votaciones.
Algunos respaldaron las propuestas universitarias, mientras otros consideraron que aceptarlas implicaba renunciar a la gratuidad acordada.
El ambiente se tensó cuando representantes institucionales pidieron acelerar las votaciones debido a la duración del encuentro. Un intento de ingreso al edificio de Rectoría interrumpió además la jornada y trasladó parte de la discusión del terreno financiero al de la seguridad.

Las divisiones dificultan construir una postura estudiantil común y pueden retrasar la aplicación de los acuerdos alcanzados.
10. El conflicto puede provocar nuevas movilizaciones
Hasta ahora no existe una convocatoria general para suspender actividades en toda la UAEMéx. Sin embargo, permanecen varios factores que podrían detonar asambleas, protestas o paros en algunos espacios.
El primero es la cercanía de los plazos de reinscripción. El segundo es la ausencia de una interpretación compartida sobre los descuentos. El tercero es la desconfianza acumulada desde el movimiento de 2025.
También influye que las cuotas afectan a estudiantes de facultades, preparatorias, centros universitarios y unidades académicas profesionales, por lo que pueden convertirse en una demanda común.
Un nuevo paro dependería de las decisiones que adopte cada comunidad mediante asambleas y votaciones. No obstante, la falta de una solución antes del inicio del semestre podría acelerar la organización estudiantil.
El balance: una disputa por el cumplimiento
El conflicto actual no puede entenderse sin el movimiento de 2025, que obligó a la UAEMéx a modificar su elección de Rectoría, revisar su legislación y colocar la gratuidad en la agenda.
Ahora la discusión se concentra en cómo interpretar, financiar y cumplir los acuerdos.
El Enjambre considera que retirar el descuento representa un retroceso en la ruta hacia la gratuidad. Las autoridades sostienen que no pueden convertir un apoyo temporal en una obligación institucional sin respaldo presupuestal.
La diferencia podría resolverse mediante documentos claros, un calendario de reducciones y mecanismos públicos de verificación. Mientras eso no ocurra, las referencias de pago seguirán siendo un posible punto de partida para nuevas protestas.
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