Un conflicto privado que alcanzó la esfera pública
Un reportaje publicado por el diario español El País documentó un caso de presunta violencia vicaria que involucra a Jaime Amado López Gómez, segundo síndico del Ayuntamiento de Toluca, y a su expareja Laura López López, ciudadana española.
La investigación periodística describe un litigio judicial que se arrastra desde 2024 y que incluye procesos civiles y penales relacionados con custodia de menores, patrimonio familiar y denuncias cruzadas entre ambas partes.
Según el reportaje, la denunciante sostiene que ha sido víctima de una estrategia de desgaste legal que incluye disputas por la custodia de sus hijas y decisiones judiciales que considera desfavorables.

El caso trascendió el ámbito local cuando El País decidió documentarlo, en parte porque la mujer es ciudadana española y su situación ha sido seguida por el consulado de España en México.
El funcionario
El protagonista del caso es Jaime Amado López Gómez, actual segundo síndico del Ayuntamiento de Toluca y militante del Partido Acción Nacional (PAN).
El cargo de síndico tiene una función clave dentro del cabildo municipal: supervisar la legalidad de los actos del gobierno local y defender el patrimonio del ayuntamiento.
Esa posición institucional introduce inevitablemente una dimensión pública en el caso. Cuando un integrante del cabildo enfrenta un litigio relacionado con violencia familiar, el conflicto deja de percibirse únicamente como un asunto privado.
Toluca, además, no es un municipio cualquiera. Es la capital del Estado de México y uno de los centros políticos más relevantes del país.
El juez y la resolución judicial
Uno de los episodios más controvertidos del caso tiene que ver con una resolución del Juzgado Tercero de lo Familiar en Metepec, a cargo del juez Miguel Ángel Domínguez López.
De acuerdo con el reportaje de El País, en febrero de 2026 el juez ordenó el desalojo inmediato de la denunciante de la vivienda familiar, adquirida durante el matrimonio bajo régimen de bienes mancomunados.
La resolución se produjo tras una audiencia breve y permitió al funcionario recuperar el control del inmueble, pese a que el reportaje menciona que posee otras propiedades.

Este punto ha sido uno de los elementos más cuestionados dentro del proceso judicial.
Violencia vicaria: un fenómeno en expansión
La violencia vicaria es una forma de violencia de género en la que una persona daña a una mujer a través de sus hijos o vínculos afectivos, con el objetivo de ejercer control o castigo.
El concepto ha ganado reconocimiento legal en México en los últimos años gracias al trabajo de colectivos de madres y organizaciones feministas.
Diversas organizaciones civiles estiman que existen miles de casos de violencia vicaria en litigio en el país, aunque el subregistro es elevado.

El Estado de México, por su tamaño poblacional y volumen de litigios familiares, aparece con frecuencia entre las entidades donde este fenómeno se denuncia con mayor frecuencia.
Justicia familiar y relaciones de poder
Especialistas en derecho familiar han señalado que los procesos judiciales relacionados con violencia vicaria suelen caracterizarse por:
- litigios prolongados
- resoluciones contradictorias
- dificultad para acreditar la violencia ante tribunales.
En ese contexto, algunos colectivos sostienen que los procesos judiciales pueden convertirse en espacios donde el conflicto se prolonga durante años.
El caso documentado por El País vuelve a colocar en el centro del debate una pregunta incómoda:
¿qué ocurre cuando una denuncia por violencia de género involucra a un funcionario público y se procesa dentro del mismo sistema judicial del estado donde ese funcionario ejerce poder político?
Leer el reportaje original
El trabajo periodístico completo puede consultarse en el reportaje publicado por El País


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