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Tomás Urtusástegui, un teatro para futuras generaciones

Alexis Casas Eleno consideró que este dramaturgo, escritor y hacedor escénico pasará a la posteridad gracias a sus obras

La noche del 8 de abril, a las 21:43 horas, con 87 años cumplidos, falleció el maestro Urtusástegui a consecuencia de un cáncer con el que lidiaba desde mediados del 2019. De acuerdo con información de sus familiares, difundida a través de redes sociales, el dramaturgo murió en “su casa rodeado de sus cosas en lo que fue su habitación por más de 25 años.”

A pesar del vacío que deja su muerte en el teatro mexicano, lo que queda de un escritor tras su muerte es su legado y su trabajo, y Tomás Urtusástegui dejo muchas obras que viven y seguirán existiendo en la escena, consideró el dramaturgo y director Alexis Casas Eleno, respecto al fallecimiento, la noche de este miércoles, de este prolífico maestro, quien trabajo en la Universidad Autónoma del Estado de México en distintas actividades.

Recientemente, en el teatro de Cámara Esvón Gamaliel, de la UAEM, se presentó la temporada de Drácula G, bajo la dirección de Oscar Daniel Sotelo, un texto de Urtusástegui, a partir del cual se mostró el tema de los mushes, transfeminicidios y feminicidios.

Casas Eleno consideró que lo valioso de la obra de un dramaturgo, escritor y hacedor escénico es su posteridad y que el recién fallecido cumple con la aspiración del escritor de que lo indispensable sea la obra y que a través de ella sea posible conocer algo de la persona.

Tomás Urtusástegui fue un prolífico dramaturgo en búsqueda constante por adaptarse a las nuevas tecnologías; desde su página de Facebook siempre informaba de su quehacer, de sus labores, de su asistencia los estrenos de sus obras. En sus últimas publicaciones dio noticias de su salud, de sus mejorías, también de las malas nuevas.

El trabajo de escritura de Urtusástegui, mencionó Alexis Casas, llegaba a la comprensión de las nuevas generaciones de lo que quieren ver o leer en teatro, en sus obras abordó las problemáticas sociales desde la sociedad de clase media y baja, con un giro a los planteamientos antiguos y con lenguajes no complejos.

Más de 500 textos dramáticos, cuentos, guiones, críticas y el Manual de dramaturgia son legado del escritor, quien tuvo contacto cercano con las nuevas generaciones, jóvenes actores y directores que recurrentemente, llevaron a escena sus obras de diversos estilos, con una carga de humor negro.

De él dice la Enciclopedia de la literatura en México, su obra “desarrolla una sola situación enfocada a la problemática de la vida cotidiana de la clase media urbana que incluye la incomunicación, la violencia, la crisis de pareja, la vejez, la familia, la violación, el maltrato, la sexualidad, la problemática urbana, el manejo del poder y la pérdida de valores. Ha incursionado también en el teatro para niños, en la pastorela, y en el manejo de la farsa, la comedia y el drama, muchas veces, por medio de monólogos. En sus obras mezcla lo placentero, el humor, la alegría de vivir y lo escatológico”.

Urtusástegui nació en la ciudad de México 1933, entre otros, en 2005, recibió el Premio Nacional de Dramaturgia Juan Ruiz de Alarcón; su primera profesión fue la de médico cirujano, por la UNAM, ejerció en el Instituto Mexicano del Seguro Social de donde se jubiló para dedicarse al teatro y la escritura, fue también pupilo de Vicente Leñero, otro dramaturgo destacado.

De los cargos ejercidos, unos de los más importantes fueron el de director de teatro de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) o el de presidente de la Asociación Internacional de Críticos de Teatro de la Unesco; además, a lo largo de su carreta impartió clases en el Instituto Politécnico Nacional, en el Centro Carlos Ancira y en Televisa, así como cursos de guion de teatro y radio en la Cámara de la Industria de Radio y Televisión entre el año 1998 y 2000.

Parte de su vasta obra ha sido traducida a distintos idiomas y llevada a escena en diversos países.