Los niveles de contaminación en algunos lugares de México y el mundo se elevan a rangos peligrosos y ninguna de las campañas emprendidas para hacer consciencia o evitarlo ha sido totalmente exitosa, sin embargo los intentos no se han detenido; en 2012 surgió Toxic Tours, una campaña promovida por Greenpeace que tiene la intención de visibilizar el problema de la contaminación de los ríos.

En México, la campaña comenzó en el municipio de El Salto, donde se incluyó “una visita guiada” por las aguas tóxicas del río Lerma-Santiago: el objetivo era que con estas visitas, quienes asistieran, conocieran de cerca la problemática ambiental del área.
En la presentación de Toxic Tours, hace siete años, Juan Pérez, director, mencionó que la iniciativa nacía “con la finalidad de que los vacacionistas nacionales y extranjeros tengan la oportunidad de realizar visitas especializadas y recreativas a diversos destinos en el país, mismos que fueron seleccionados por contar entre sus riquezas naturales con los ríos que condensan una gran cantidad de sustancias químicas peligrosas”.

A principios de diciembre de este año, Puebla se agregó a los destinos de la gira turística con un recorrido que abarca puntos como la presa de Valsequillo, Cuautinchán y Juan C. Bonilla, sitio en el que hay un rechazo por parte de los pobladores de la construcción de un colector de aguas contaminadas provenientes de la industria textil.
En México, según el portal Agua.org.mx, las descargas de aguas residuales (cualquier tipo de agua cuya calidad es afectada negativamente por influencia del hombre)
se clasifican en municipales (abastecimiento público urbano y rural) y no municipales (otros usos como industria autoabastecida). Según cifras oficiales, se trata el 52.7% de las aguas municipales que se generan, y el 32% de las aguas no municipales.
La semana pasada, según el portal español cuartopoder, la organización no gubernamental Ecologistas en Acción denunció la «criminalización» de las actividades de la Cumbre Social por el Clima, en Madrid, lo que obligó a suspender el Toxic Tour organizado por Ecologistas en Acción, el Observatorio de Multinacionales en América Latina, el Corporate Europe Observatory (CEO), Gastivists y Banktrack.
En el portal NTR, el 11 de diciembre, se mencionó que pobladores solicitaron al titular de la Semarnat, Víctor Toledo, declarar alertas de emergencia ambiental en sus comunidades por los niveles de contaminación provocados por empresas luego de las observaciones realizadas en la Caravana Toxic Tour México, en el que participaron parlamentarias de Europa y Estados Unidos, así como observadores internacionales de Alemania, Argentina, Bolivia, Ecuador, EU, España e Irlanda.
En estas seis zonas: El Salto, Jalisco; Dolores Hidalgo, Guanajuato; Apaxco y Atitalaquia en Hidalgo y Estado de México; Río Atoyac, en Tlaxcala; Puebla y el Istmo Norte, y Coatzacoalcos, Veracruz –visitadas del 2 al 11 de diciembre– ha habido denuncias de violación a los “derechos humanos por la grave contaminación, devastación ambiental y daños a la salud a causa de empresas trasnacionales”, consigna el portal que explicó Andrés Barreda, catedrático de la UNAM y uno de los coordinadores de esta iniciativa.


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