Ay, lo que hemos crecido, Nahla. Y qué tontería lo del libro de instrucciones que dicen que no traéis al nacer.
Llegaste con todas las respuestas: La de la teta a todas horas cuatro años, la de cómo duermen los seres humanos, juntos, la de los brazos antes que los pasos, la de la paciencia infinita, la de la comida sin triturar, la de llamar a los parking de niños por su nombre, la del respeto, la de poner el mundo a mano de los adultos a tu alcance de medio metro.
Tú nos enseñas cuándo intervenir por ti para defenderte de abusos que con menos de seis años también sufrís y cuándo mirarte de lejos para que lo resuelvas tú, cariño, puedes y si alguna vez no sabes, mamá enseña los dientes por ti. Supiste decirnos sin decir nada cuándo estabas preparada para estar uno, dos, tres y cuatro meses sin mamá y muchos más sin papá.
Nos lo cuentas tú, Nahla. Porque a lo que quiere, se le escucha, y se le cuida y se le complace y no se le niega nada.
Lo estamos haciendo bien, cachorrita, porque en ese universo que somos juntas, nos ha crecido un mundo propio que tú y yo sabemos amar y respetar.
Te quiero mi amor. Que tengas sueños dulces y tranquilos.
Gracias por la compañía que le haces a mi vida.


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