En el Municipio de Toluca, dicen los enterados del PRI, que no permitirán un candidato con probables vínculos con la delincuencia organizada, un escándalo de esta magnitud, causaría daño a su partido y afectaría a la imagen presidencial, esto de acuerdo a sus proyecciones.
Sería desastroso, catastrófico, aseguran; según los propios cálculos del partido, las consecuencias alcanzarían el entorno municipal, estatal y federal, como le pasó al PRD por el caso Iguala, con Abarca hoy en la cárcel, por lo que bajo ninguna circunstancia se van a exponer en la capital mexiquense.
De cometer ese error, los riesgos son graves, por esta razón, analizan a sus probables candidatos, dicen nuestros informantes, que han colocado entre los expedientes en proceso de análisis, la historia del diputado federal otomí, a quien nuevamente se le podrían imputar probables vínculos de esta naturaleza, la causa, una foto tomada en Luvianos en el año 2005, publicada por el periódico “El Economista” en ese entonces.
Dicha fotografía, hoy constituye el mayor obstáculo para las aspiraciones del diputado federal otomí, en sus pretensiones de lograr la candidatura del PRI a la Presidencia Municipal de Toluca, incluso, diferentes voces al interior, señalan que no es recomendable contemplarlo como precandidato, independientemente de que las encuestas muestren la baja aceptación que tiene entre la población y la caída porcentual en la aceptación que experimenta a partir de agosto del año pasado, que paso de 30 a 20 %, perdiendo el 10% en los sondeos de diciembre de dos mil catorce y en lo que va de enero del presente año, siendo rebasado en datos del lunes veintiséis de enero, por otra opción que ya llego a 24.5%.
En el ámbito netamente magisterial, considerando que el citado diputado federal, es profesor egresado de la normal elemental, en el plan de cinco años, titulado de un programa emergente en esos estudios, sin haberse preocupado jamás en obtener licenciatura alguna, mucho menos en aspirar a otros estudios posteriores (de donde a todas luces no aplica su declaración publicada en medios en días pasados, respecto a que si Benito Juárez, siendo indígena fue presidente, por qué él no serlo), y si a pesar de ello, llegara a ser postulado candidato, con la sospecha latente de probables vínculos con la delincuencia, surge una pregunta obligada, ¿lo apoyarían los maestros estatales en sus aspiraciones?, el profesorado consciente, seguramente tiene su respuesta.
Es casi seguro que en la población del Municipio de Toluca y por lógica elemental, nadie en su sano juicio, aceptaría una candidatura de esta naturaleza, las consecuencias de inseguridad estarían garantizadas y la ciudadanía en riesgo permanente.
Amable lector, quizá usted coincida con esta reflexión, a nadie nos gustaría, ni queremos otro caso Iguala en Toluca, ¿Usted qué opina?.


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