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Una  de cal

La imagen del maestro se dignifica desde la escuela, en el salón de clases, con el trabajo docente que se centra en los estudiante, en esa docencia que no se limita a la información de los contenidos, sino en aquella que se extiende a los sentimientos de cada niño y niña, construyendo en la convivencia diaria del trabajo escolar los motivos para lograr la máxima a que puede aspirar todo profesor en el aula: lograr que sus alumnos no hagan lo que quieran, sino que quieran lo que hagan.

 

Resulto ser ejemplar y emotivo el programa de “talentos 2014”, que desarrolla desde hace trece años la escuela primaria “Horacio Zúñiga” ubicada en el centro del Municipio de Ixtapan de la Sal, que reúne en esencia el amor y esfuerzo que da cada estudiante en las actividades que desarrollan.

 

De primero a sexto participan en poesía, declamación, canto, baile folclórico, baile moderno (individual, por parejas y grupos), instrumentos musicales (guitarra, teclado, piano, batería), en donde los alumnos muestran sus habilidades y destrezas, teniendo como escenario un auditorio repleto en su fase final.

 

Como cada año se organizan en dos categorías, distribuidos en los grados siguientes: 1ro, 2do y 3ro, la “A” y 4to, 5to y 6to la “B”, es sus fases de grupo, semifinal y final, que fue desarrollada en las últimas semanas del mes de marzo.

 

No se obliga a ningún alumno a participar, se motiva a todos desde su salón para inscribirse en alguna de las modalidades programadas, en esta fase cada uno decide desde lo que sabe hacer, en aquello que le gusta, sin tener como punto de partida una competencia, si la de representar a su grupo para ganar.

 

No le temen al auditorio, la convierten en una oportunidad para mostrar su mejor actuación, se puede mirar desde las butacas a estudiantes exitosos, con apoyo de sus compañeros, maestros y sus padres.

 

Una felicitación y reconocimiento a los ganadores de “talentos 2014”, pero también a los maestros y directivos, que sin la presión de una reforma educativa, mucho menos las amenazas de perder el empleo, hacen de “su” escuela un espacio de formación y dignifican la imagen del profesorado, hoy tan necesitada de éxitos como la que construyen, en hora buena, una de cal por tantas de arena.