Las noticias falsas (fake news, le llaman algunos) son una de las cosas que han motivado la preocupación del Instituto Nacional Electoral (INE), de los partidos políticos y de los equipos de campaña de los distintos candidatos que están por iniciar sus labores proselitistas en este proceso electoral concurrente, que tendrá verificativo en nuestro país en 2018. ¿Qué son? ¿Por qué existen? ¿Quién las promueve? ¿Qué consecuencias tienen? Estas son sólo algunas de las preguntas básicas sobre el tema.
Debe decirse que el término se acuñó recientemente para referir a información que circula de manera regular (sobre todo a través de internet y de las redes sociales digitales), pero que está constituída por elementos no verificados. Esta definición básica bien podría corresponderse con lo que, históricamente, han publicado muchos medios (impresos y electrónicos), pero no se les llamaba fake news. A lo que este nuevo término se refiere es básicamente a textos e imágenes que, dadas las posibilidades que las herramientas digitales permiten, son "intervenidos" para ofrecer una versión de la realidad que algunos calificarían de falsa.
Entonces, la existencia de información que falte a la verdad no es nueva; siempre han existido los panfletos, libelos, pasquines y demás instrumentos que fueron empleados con los mismos fines. Igualmente son de uso popular los "chismes", como modelo informativo que corre de boca en boca colectando en esas múltiples mediaciones datos que no necesariamente estaban en la versión original. De igual manera ha sido práctica de muchos medios "tradicionales" falsear la información o difundirla sin apego a la verdad.
¿Por qué hoy las fake news tienen que ser tema prioritario? Bueno, en primer lugar se convierten en tema para los partidos políticos, sus candidatos y equipos de campaña, porque todos ellos se encuentran en estos días tratando de explotar el "mercado de las percepciones" y estiman que el mismo puede ser manipulable a través de falsas noticias. Igualmente se vuelve tema de interés por los niveles de penetración que han alcanzado las redes sociales.
Unos partidos y otros se acusan mutuamente de estar detrás de las fake news, en tanto que el INE se declara decidido a "blindarse" contra las fake news que pudieran poner en duda sus actividades y principios (los cuales se vuelven valiosísimos, dado que dicho instituto tienen que decir quién gana la elección y para ello requiere credibilidad).
Ya hemos comentado en otras ocasiones que las acciones que permiten las redes sociales incluyen, entre otras cosas, la de que cada titular de una cuenta pueda generar y compartir información. Eso es lo que hace que una información se "viralice", es decir que miles y miles de cuentas compartan su contenido hasta convertirlo en tema de la agenda informativa local, nacional o global. La existencia de actores que no sólo consumen información sino que también pueden producirla es un elemento absolutamente nuevo en las dinámicas de la comunicación social.
En la academia se habla de un "nuevo ecosistema informativo", porque hay nuevos actores y relaciones entre ellos que son absolutamente inéditos, que no estaban en los modelos comunicacionales de hace dos o tres generaciones.
Hasta antes de la Internet 2.0 (se llama así una segunda generación de tecnología web basada en comunidades que fomentan el intercambio de información entre usuarios), el ecosistema informativo estaba dominado por medios que generaban, producían y difundían la información de manera unilateral: periódicos, televisión, radio e incluso los primeros sitios web representaban básicamente sólo el camino "de ida", el regreso (el feedback o retroalimentación) era absolutamente limitado, casi imposible.
Lo que trajo consigo la explosión de la internet 2.0 fue una especie de democratización de las herramientas necesarias para generar y difundir información. Detrás de cada cuenta de facebook, twitter, youtube, instagram o cualquier red social hay un potencial informador. Y sus contactos aceptan informarse entre sí, al margen de lo que estén publicando diarios, revistas, la televisión o algún otro medio convencional. La falta de control, de un censor que diga "esto es cierto y esto es falso", hace de las redes sociales una auténtica feria de la información.
En este entorno es que se dio a conocer esta semana la iniciativa @VerificadoMX (https://verificado.mx/), presentado como "un proyecto de periodismo colaborativo en el que participan más de 60 medios, universidades y organizaciones civiles" y estará en funcionamiento durante todo el proceso electoral para corroborar si una información es verdadera o falsa. Sin entrar al debate de que la verdad es relativa y depende de una forma específica de enunciación, de una positividad, hay que decir que se trata de un instrumento útil para quien desee pasar por el tamiz de la corroboración cualquier meme, nota, imagen o contenido en general de los que pulularán por estos meses.
No está de más echarle un vistazo.
Verificado
Las noticias falsas (fake news, le llaman algunos) son una de las cosas que han motivado la preocupación del Instituto Nacional Electoral (INE), de los partidos políticos y de los equipos de campaña de los distintos candidatos que están por iniciar sus labores proselitistas en este proceso electoral concurrente, que tendrá verificativo en nuestro país en 2018. ¿Qué son? ¿Por qué existen? ¿Quién las promueve? ¿Qué consecuencias tienen? Estas son sólo algunas de las preguntas básicas sobre el tema. Debe decirse que el término se acuñó recientemente para referir a información que circula de manera regular (sobre todo a través


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