Tenancingo, Estado de México, 24 de febrero 2018. Con un gran arraigo en Tenancingo y en los municipios vecinos, el Carnaval “Música colores y serpentinas”, es una festividad popular que busca preservar y enriquecer las tradiciones del sur del Estado de México, además de fomentar la convivencia familiar.
Si bien se le documenta de manera formal a partir de 1985, existen versiones que indican que su origen se remonta al año de 1875 cuando, a inicios de la época Porfiriana, las clases acomodadas que habían adquirido algunas costumbres europeas, buscaban en qué gastar su dinero y bebían finos licores, como coñac y whisky, en puestos adornados elegantemente con cortinajes, cuadros de pinturas, flores y jarrones; las damas lucían disfraces variados, mientras se escuchaba la música de orquesta y bandas.
Mientras que las clases menos favorecidas consumían buñuelos, tamales, pambazos y atole, productos que hasta la fecha llenan las calles con sus distintivos aromas y exquisitos sabores.
Hoy en día el carnaval convoca a múltiples participantes de la sociedad e instituciones educativas, que se suman con entusiasmo al desfile, a través de ingeniosos carros alegóricos, que evocan desde tradiciones centenarias como el Día de Muertos, hasta bailables y comparsas con alegres coreografías llenas de movimiento, luces y colorido.
En este festivo entorno se desarrolla también la Feria del Jarro, que ocupa un lugar especial dentro de las festividades del Carnaval de Tenancingo, y en la que maestras y maestros alfareros de Atlacomulco, Metepec y Tecomatepec, así como de los estados de Michoacán, Puebla y Guanajuato, muestran y venden una gran variedad de piezas de barro, que a la fecha son reflejo de nuestras más profundas raíces.
De acuerdo con Wenceslao Romero García, Director de Inversión de la Secretaría de Turismo, el Carnaval de Tenancingo atrae a visitantes de diferentes municipios de la entidad, e incluso de otros estados de la República, quienes estimulan la economía local mediante el gasto en hospedaje, transportación, consumo de alimentos y artesanías, al tiempo que conjuga la tradición de las celebraciones litúrgicas previas a la Semana Santa.


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