La expectativa de participación en las elecciones del 6 de junio en el Estado de México fue superada, pero la inasistencia a las urnas sigue siendo significativa y superior a los seis millones de personas, lo cual equivale al total de la población de estados como Guanajuato.
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Con una asistencia a las urnas superior a los 6 millones 242 mil 242 personas, con 98 por ciento de avance en el PREP se logró superar el nivel de votación de otras elecciones intermedias, sobre todo porque se estimó que la pandemia podría haber causado temor, por lo cual el INE invirtió en la entidad cerca de 30 millones de pesos en sanitización.
El otro tema que preocupaba a los órganos electorales es la lejanía de la población de los partidos políticos, el descrédito, así como la polarización de dos grupos políticos, pero al final, la gente asumió un comportamiento superior al de la elección de 2017, cuando se eligió al gobernador del Estado de México, donde votó el 53.74 por ciento.
El antecedente más cercado es la elección de 2018, donde se renovaron ayuntamientos y el Congreso local, pero fue coincidente con la presidencial y el cambio de gobierno que se buscaba, la cual sigue como la más concurrida de los últimos tiempos, con la asistencia de 67.18 por ciento del electorado mexiquense.
La elección intermedia anterior es la de 2015, con un nivel de 50.46 por ciento. En esta ocasión la cifra se superó casi por cuatro puntos porcentuales, que en términos nominales significan 650 mil personas más en las urnas en seis años.
Las estadísticas del IEEM refieren que entre 1996 y 2011 el porcentaje de participación rondaba los 40 puntos, en el 96 fue de 46.5, en el 99 de 46.9 por ciento; en el 2000, cuando ganó Vicente Fox la presidencia de México del 65.8, en 2003 de 42.8.
En 2005, se llegó a 42.7, en 2006 a 43 por ciento, en 2009 llegó a 52.2 y en 2011 46.1, es decir no se lograban altos niveles, pues desde que las elecciones dejaron de ser organizadas por el gobierno la asistencia a las urnas presuntamente se cayó, aunque antes siempre hubo quejas de urnas embarazadas.
Solo cuando se elige al presidente de la República es cuando la gente acude más, sobre todo si busca un cambio de partido en el gobierno, como sucedió con el PAN en el 2000, el PRI en el 2012 y Morena en 2018.
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y PRI recupera la capital
A nivel interno en la elección anterior el distrito 10 de Valle de Bravo fue el más activo, con 74.99 por ciento, una cifra nunca vista a nivel estatal. En esta elección ese distrito alcanzó 65.88 por ciento, una cifra superior a la media.
A nivel municipal las zonas rurales y empobrecidas son las de más asistencia a las urnas: en 2018 en Otzoloapan votaron 85.50 por ciento, pero ahora 59.76 por ciento; Zacazonapan pasó de 85.16 a 74.26, San Simón de Guerrero 84.77 a 79.11, Soyaniquilpan de 84.66 a 78.97 y Chapa de Mota de 82.66 a 72.78 por ciento, lo cual refleja desencanto, falta de alicientes para acudir y que a nivel interno las elecciones siguen a la baja.
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