Votar o no votar

De acuerdo a análisis de intención de voto, a propuestas de líderes de movimientos ciudadanos y a lo que puede uno escuchar en diferentes lugares, cada vez es mayor el número de personas que está considerando no votar en las próximas elecciones. Las razones que se arguyen son variadas aunque todas tienen un sustrato común: una profunda decepción que raya en el aborrecimiento de los integrantes de la clase política. Y a paliar tal rechazo no abonan noticias como esa de que los senadores se van a rebajar cien pesotes de sus ingresos. Esos senadores y senadoras, en particular estas
marzo 8, 2015

De acuerdo a análisis de intención de voto, a propuestas de líderes de movimientos ciudadanos y a lo que puede uno escuchar en diferentes lugares, cada vez es mayor el número de personas que está considerando no votar en las próximas elecciones.

Las razones que se arguyen son variadas aunque todas tienen un sustrato común: una profunda decepción que raya en el aborrecimiento de los integrantes de la clase política.

Y a paliar tal rechazo no abonan noticias como esa de que los senadores se van a rebajar cien pesotes de sus ingresos.

Esos senadores y senadoras, en particular estas últimas, que más parecen modelos de catálogo de modas de ropa fina, aunque a algunas no les ayude el cuerpo.

Exhiben las senadoras, como otras damas asociadas con la cosa pública, una superficialidad y una frivolidad propia de las llamadas estrellas del espectáculo, no de quien está buscando soluciones a los problemas de un país lleno de pobres.

Otro aspecto que motiva a los posibles abstencionistas, es que en la práctica, en la realidad concreta, la llamada clase política ya está negociando cómo se van a distribuir los diferentes partidos las posiciones en aparente competencia.

Que asimismo ya se han definido los aspectos que se van a proponer y a aprobar en la próxima legislatura federal, por lo que el gobierno y sus aliados más incondicionales ya se perfilan para obtener una mayoría que les evite tener que negociar con las supuestas oposiciones.

También se menciona que los graves hechos de Tlatlaya y Ayotzinapa  ya pasaron a formar parte de los asuntos encarpetados sin que haya quedado del todo claro quiénes fueron los responsables.

Se advierte sobre la complicidad, hasta publicitada, entre los aparentes adversarios políticos cuyos dirigentes en las cámaras federales aparecen cariñosamente abrazados, como en esa fotografía donde el sr. Aureoles creo que así se apellida del PRD está  abrazando a ese cúmulo de sabiduría que es el sr Beltrones.

También se hace mención a esa infinita fama de corrupción de los gobernantes mexicanos que, como se ha dicho, han dilapidado recursos que en monto son superiores a los que se utilizaron para reconstruir a Europa después de la segunda guerra, recursos que han desaparecido sin dejar huella.

Corrupción a la que se refieren artistas mexicanos de fama internacional, políticos norteamericanos y sudamericanos y en cierta forma hasta el Papa.

Y sin que todo ello afecte a los políticos mexicanos que siguen como si nada pasara y ya se aprestan a repartirse el botín que viene.

Por todo ello, la perspectiva de que votar en la democracia mexicana no sirve de nada, sigue ganando adeptos.  

Las más leidas

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Las más leídas

Síguenos