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¿Y el Abogado del Diablo?

Hace tiempo un amigo me regaló una novela en la que el tema es la actividad que desarrolla un cura para verificar si son verdaderos y suficientes los méritos de un candidato a la canonización.

El cura también debe indagar si el propuesto a la santidad, no incurrió en conductas censurables que hagan inviable su camino a los altares.

A ese cura, que en la realidad vaticana se le designaba para investigar las posibles faltas en la vida de un presunto santo, se le denominaba el Abogado del Diablo.

Ahora que los católicos canonizaron al papa polaco, en uno de esos ritos francamente impresionantes que tiene la iglesia católica, me preguntaba qué habría dicho el  Abogado del Diablo respecto de algunas de las no tan limpias actividades del mencionado personaje.

Entre las más difundidas se han señalado los malos manejos financieros del banco vaticano, el encubrimiento de una multitud de curas pederastas como Maciel, las conspiraciones con la CIA, dentro del propio Vaticano y contra gobiernos de izquierda en todo el mundo, según lo han comentado destacados vaticanólogos.

Pero oh sorpresa, ya no se designa a alguien que investigue las posibles turbiedades de los candidatos a santos.

El  propio Wojtyla se encargó de abolir la figura del Abogado del Diablo años antes de su muerte.

Lo hizo porque como parte de su política, requería canonizar personajes milagrientos de diferentes partes del mundo, por lo que andarlos investigando resultaba tardado y contraproducente.

Y no sólo eso sino que también, disminuyó los plazos para que un candidato a santo pudiera ser  canonizado después de abandonar este mundo.

Las televisoras mexicanas y de todo el mundo aprovecharon y transmitieron la fastuosa ceremonia de canonización de tan ilustre personaje.

La que fue seguida con devoción por cientos de millones de emocionados espectadores alrededor del planeta y en particular de este México.

Lo anterior sugiere una gran necesidad de la población de creer en hechos sobrenaturales y una severa dificultad para asumir una postura crítica.