Turistas son acusadas de brujería en Temoaya; habitantes intentan lincharlas

Tras ser acusadas de contaminar un manantial y practicar supuestos rituales, dos turistas originarias de la Ciudad de México sobrevivieron a un intento de linchamiento en la zona de Tres Ojuelos. La turba rebasó operativamente a la policía municipal, irrumpió en la comandancia y agredió a las mujeres.
mayo 5, 2026

En Temoaya, la fricción entre el resguardo comunitario de los recursos naturales, el turismo desinformado y la inoperancia policial detonó un estallido de violencia que rebasó por completo a las autoridades locales. Entre la tarde del lunes 4 y la madrugada del martes 5 de mayo de 2026, dos mujeres originarias de la Ciudad de México estuvieron a punto de ser linchadas tras alterar uno de los manantiales de la zona de Tres Ojuelos.

La secuencia de los hechos expone la fragilidad del estado de derecho en el municipio y la rapidez con la que un conflicto local puede escalar ante la percepción de impunidad.

El origen del conflicto: contaminación y sospecha

El detonante ocurrió a plena luz del día. Las dos visitantes fueron sorprendidas por habitantes de la comunidad de Tres Ojuelos mientras bañaban a su perro —de pelaje negro y collar verde— en el cauce del manantial. Para los pobladores, la acción no fue una simple infracción cívica, sino un atentado directo: el cuerpo de agua está destinado exclusivamente para el consumo humano y se rige bajo estrictas normativas comunitarias.

La tensión en el lugar se disparó cuando los vecinos localizaron basura y el vaso de una veladora cerca de la orilla. La evidencia física sirvió para que los habitantes acusaran a las mujeres no solo de contaminar una fuente vital de abastecimiento, sino de realizar presuntos rituales o actos de brujería, un señalamiento grave en una región que preserva con celo sus espacios naturales y ceremoniales.

Videos grabados por los propios comuneros documentan el reclamo inicial. Rodeadas por locales, las mujeres escucharon las exigencias sobre el respeto a los usos y costumbres, así como a las normativas del comité del santuario, un órgano que representa a 16 comunidades dedicadas a proteger estos cuerpos de agua.

El colapso de la comandancia en el Ejido de Dolores

Tras ser retenidas por los comuneros, las turistas fueron trasladadas a la comandancia de policía del Ejido de Dolores. Lo que debió ser un procedimiento de mediación o sanción administrativa se transformó en un motín al caer la noche.

El rumor de que las autoridades municipales planeaban liberar a las mujeres movilizó a decenas de personas que cercaron el inmueble. La presión escaló hasta que un grupo irrumpió por la fuerza en las instalaciones. Destruyeron vidrios, dañaron el mobiliario y provocaron un incendio parcial en la estructura.

Los elementos de la policía municipal fueron superados operativamente. La turba extrajo a las dos mujeres, quienes aún se encontraban esposadas, y las agredió físicamente a las afueras de la comandancia bajo la luz de los reflectores.

Cultura otomí y el reclamo ciudadano

Temoaya, reconocida como la cuna de la cultura otomí en el Estado de México, mantiene una estructura social donde la defensa del territorio y el agua es fundamental. Sin embargo, el nivel de violencia ejercido generó fracturas incluso en la percepción de los propios habitantes.

Plataformas de difusión local, como la página ciudadana «Temoaya, cuna de la cultura otomí», emitieron posicionamientos que reflejan la complejidad del caso. Aunque reconocieron que el actuar de las turistas fue incorrecto y vulneró el espacio, condenaron el nivel de la agresión: «La situación no ameritaba golpearlas hasta casi matarlas».

El mismo espacio lanzó un reclamo directo a la administración municipal, exigiendo capacitación para un cuerpo de seguridad pública que quedó inoperante frente a la crisis, rematando con una advertencia sobre la justicia por propia mano: «Tomar la espada de la ley con manos de ira solo forja dos culpables».

El saldo bajo reserva oficial

Hasta la tarde de este 5 de mayo, el hermetismo institucional es total. El Ayuntamiento de Temoaya no ha emitido un solo comunicado oficial que aclare el saldo del operativo, los daños a la comandancia del Ejido de Dolores, ni la existencia de personas detenidas por los disturbios.

Tampoco existe un parte médico que confirme el estado de salud actual de las dos mujeres agredidas, ni se ha revelado su identidad o paradero tras ser rescatadas de la multitud. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) mantiene en reserva el inicio de las carpetas de investigación correspondientes por lesiones, daños a los bienes y el intento de linchamiento.

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