Arabia Saudita condena a británico a 350 latigazos

Si viajas a Arabia Saudita recuerda que deberás «respetar las tradiciones locales, las costumbres, leyes y religión a todas horas». «Arabia Saudita es un país musulmán donde la ley islámica se impone estrictamente». Así rezan los consejos del sitio internet del gobierno en Reino Unido para los que preparan un viaje a ese país en Medio Oriente. Sin embargo, un británico que vive jubilado en Arabia Saudita parece no haberlos leído. Karl Andree, de 74 años, fue descubierto con vino casero y fue sentenciado a recibir 360 azotes, un castigo que su familia asegura que no sobrevivirá. Las bebidas alcohólicas
octubre 13, 2015

Si viajas a Arabia Saudita recuerda que deberás «respetar las tradiciones locales, las costumbres, leyes y religión a todas horas». «Arabia Saudita es un país musulmán donde la ley islámica se impone estrictamente».

Así rezan los consejos del sitio internet del gobierno en Reino Unido para los que preparan un viaje a ese país en Medio Oriente.

Sin embargo, un británico que vive jubilado en Arabia Saudita parece no haberlos leído.

Karl Andree, de 74 años, fue descubierto con vino casero y fue sentenciado a recibir 360 azotes, un castigo que su familia asegura que no sobrevivirá.

Las bebidas alcohólicas están prohibidas en el reino saudita.

Andree ya ha pasado más de un año en prisión, tras ser arrestado por la policía religiosa saudita.

Su hija Kirsten Piroth dijo a la BBC que su padre, que ha sufrido de tres tipos de cáncer, podría morir de los azotes.

La Cancillería británica comunicó que «estaría buscando su liberación tan pronto como sea posible».

Kirsten Piroth reconoció que su padre trasportaba vino casero en su auto, en 2014, cuando fue detenido y arrestado.

Tras cumplir un año de prisión, Piroth dijo que le «habían hecho creer» a ella y su familia que el castigo corporal no se realizaría debido a la edad y salud de su padre.

Sin embargo, ahora parece que hay dudas al respecto de si podría salir libre.

Karl Andree es un exejecutivo en el área de petróleo que lleva 25 años viviendo en Arabia Saudita.

Según su familia ha vivido muy feliz en ese país al que le ha dedicado todo su esfuerzo profesional, hasta el arresto.

También se encuentra muy frágil, sostiene Kirsten Piroth. Ha sido sometido a tres tratamientos intensos contra el cáncer, sufre de asma y gota, dice la hija.

Para colmos, su esposa padece de demencia y está deteriorándose rápidamente y Andree quisiera poder regresar a Reino Unido para verla.

La familia asegura que Andree entiende las leyes sauditas y que lamenta lo que ha sucedido. Pero insisten en que ya pagó por su delito con un año de cárcel y que el gobierno debería mostrar clemencia.

Pero en Arabia Saudita la ley islámica se impone con mano dura. Eso lo sabe Karl Andree y lo advierte claramente la Cancillería británica.

La prohibición de alcohol en Arabia Saudita no permite margen de error.

En ese sentido la situación no augura muy bien para Karl Andree.

Sin embargo, su familia ha apelado al gobierno británico diciendo que en esas altas esferas lo único que se necesita es una llamada a la persona adecuada para lograr la liberación de Andree.

El gobierno británico ya expresó haber abordado el caso con los sauditas y que «están activamente buscando su pronta liberación».

BBC MUNDO

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