Nevith: siete años de un asesinato que sigue impune

El fiscal que no resolvió el crimen hoy disciplina jueces; el político mencionado en las amenazas sigue activo en Morena
agosto 25, 2026

El 24 de agosto de 2019, el cuerpo de Nevith Condés Jaramillo fue encontrado en Cerro de Cacalotepec, cerca de su casa, en Tejupilco. Tenía 42 años y dirigía El Observatorio del Sur, un medio digital dedicado a recoger las denuncias de quienes rara vez encontraban espacio en la prensa o respuesta en el gobierno.

Había recibido más de cien lesiones con objetos punzocortantes. Cuatro fueron mortales; una de ellas, en el cuello. Su teléfono celular desapareció.

Siete años después, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México no ha informado de una sola persona detenida, imputada o llevada ante un juez por el asesinato.

El expediente existe. Tiene número —TEM/TEJ/TJP/083/2385530/19/08—, peritajes, testimonios y tres líneas de investigación anunciadas desde 2019. Lo que no tiene es un responsable.

Nevith Condés Jaramillo, periodista de Tejupilco asesinado el 24 de agosto de 2019 / Foto: RR.SS.

La justicia mexiquense tampoco ha explicado qué ocurrió con las amenazas denunciadas por Nevith, con la recompensa prometida para localizar a los asesinos o con el análisis del caso que supuestamente fue enviado a la Fiscalía General de la República.

Quienes debían responder siguieron adelante.

Alfredo del Mazo terminó su gobierno sin esclarecer el homicidio. Anthony Domínguez Vargas, mencionado por Nevith cuando reportó las amenazas, continuó su carrera en Morena y permanece activo en Mexiquenses de Corazón. Alejandro Gómez Sánchez, el fiscal responsable de la investigación, ascendió a magistrado del tribunal encargado de vigilar la disciplina y la integridad de los jueces.

Nevith quedó atrás.

El periodista de Tierra Caliente

Nevith no pertenecía a una gran empresa periodística. Su redacción era la calle y sus fuentes eran los habitantes de Tejupilco y las comunidades del sur del Estado de México.

Había estudiado Administración de Empresas, trabajado como locutor en Radio Roca y participado durante un tiempo en el PRD. En noviembre de 2015 fundó El Observatorio del Sur. Utilizaba Facebook, YouTube y transmisiones en vivo para informar sobre escuelas abandonadas, abusos policiales, caminos destruidos, servicios públicos deficientes y familias ignoradas por las autoridades.

A esa forma de ejercer el oficio la llamaba “periodismo guache”: información producida desde Tierra Caliente, con la voz y el lenguaje de sus habitantes.

Nevith llegaba a los lugares donde había un reclamo y encendía la cámara. Su importancia no provenía del tamaño del medio, sino de la relación que había construido con su comunidad. Cuando una autoridad no respondía, los vecinos lo buscaban.

Hacer ese periodismo en Tejupilco implicaba moverse en una región donde las fronteras entre el poder político, los negocios y el crimen organizado podían ser imprecisas.

El territorio de La Familia

Tejupilco forma parte de la Tierra Caliente, la franja que comunica el sur mexiquense con Guerrero y Michoacán. Durante años, documentos oficiales, investigaciones ministeriales y operaciones de seguridad han identificado la zona como territorio de La Familia Michoacana.

La organización, encabezada por los hermanos Johnny y José Alfredo Hurtado Olascoaga, conocidos como “El Pez” y “El Fresa”, ha construido su poder no sólo mediante el tráfico de drogas. Las autoridades le atribuyen homicidios, secuestros, extorsiones y el control de actividades económicas completas.

En varios municipios sureños, el grupo ha impuesto proveedores, precios y condiciones para vender alimentos, materiales de construcción, ganado y otras mercancías. Comerciantes y productores han sido obligados a comprar en establecimientos determinados y a pagar sobreprecios bajo amenaza.

La Operación Liberación, desplegada en julio de 2025, mostró la extensión de ese dominio. Cerca de 2 mil 900 agentes participaron en cateos de comercios e inmuebles en 14 municipios. Tejupilco estuvo entre los puntos intervenidos.

La investigación reveló redes que controlaban la distribución de carne, pollo, cemento, varilla, transporte y mensajería. No era una estructura escondida en la sierra, sino una forma paralela de gobierno sobre la economía cotidiana.

El operativo ocurrió casi seis años después de la muerte de Nevith, pero confirmó el entorno en el que había trabajado. La Familia Michoacana no era una presencia distante: formaba parte del sistema de poder de la región.

No existe prueba pública de que esa organización haya ordenado el asesinato. La Fiscalía tampoco ha demostrado que fuera ajena. Las amenazas procedentes de personas que se presentaban como integrantes del crimen organizado constituían una de las líneas que debían investigarse.

Nevith evitaba convertir El Observatorio del Sur en un portal de nota roja. Conocía el riesgo. Pero cubrir extorsiones policiales, abusos de autoridad y conflictos comunitarios significaba acercarse a las redes locales que sostenían el orden político y criminal.

Las advertencias

ARTICLE 19 documentó amenazas contra Nevith desde octubre de 2017. Llegaban por teléfono y redes sociales. Le exigían dejar de publicar sobre “el diputado” y “Antony”. Uno de los remitentes decía pertenecer al crimen organizado.

El periodista informó de las intimidaciones al Mecanismo Federal de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

El 2 de abril de 2018 comunicó al personal del organismo que el entonces diputado local Anthony Domínguez Vargas lo amenazaba. El Mecanismo intentó incorporarlo, pero el procedimiento no concluyó. Según la versión oficial, Nevith no entregó los formatos necesarios ni formalizó su aceptación.

El 28 de junio de 2019, ARTICLE 19 avisó de una nueva amenaza. Nevith volvió a mencionar a Domínguez, quien para entonces ya era presidente municipal de Tejupilco por Morena. Dijo después que la situación se había calmado porque había hablado con él.

Fue asesinado menos de dos meses más tarde.

Que Nevith haya señalado a Domínguez no demuestra que el exalcalde participara en el crimen. Domínguez siempre lo ha negado y no existe una imputación en su contra por el homicidio.

La Fiscalía, sin embargo, tenía la obligación de investigar el antecedente.

En noviembre de 2019, tres meses después del asesinato, Domínguez declaró que había pedido comparecer, pero que el Ministerio Público no lo había citado. Dijo que no tenía relación alguna con la muerte del periodista y se mostró dispuesto a declarar.

La afirmación planteó una duda que todavía no ha sido aclarada: si las amenazas formaban parte de la investigación, ¿por qué la Fiscalía no había interrogado al político mencionado por la víctima?

No existe información pública que permita saber si finalmente compareció, qué le preguntaron o si fue descartado mediante alguna diligencia ministerial.

Más de cien lesiones

Los primeros reportes difundidos después del hallazgo del cuerpo hablaron de cuatro puñaladas. Días más tarde, el fiscal Alejandro Gómez precisó que Nevith había recibido más de cien lesiones producidas con objetos punzocortantes. Cuatro eran mortales.

La cantidad y distribución de las heridas mostraban un ataque de extrema violencia. Gómez consideró que el ensañamiento podía apuntar hacia una motivación personal, pero mantuvo abiertas las líneas relacionadas con el trabajo periodístico.

La crueldad también podía cumplir otra función: castigar y advertir.

En una región donde las amenazas tenían consecuencias conocidas, el cuerpo de un periodista atacado más de cien veces transmitía un mensaje comprensible para quienes hablaban con él, le entregaban información o intentaban hacer el mismo trabajo.

El teléfono desaparecido podía contener llamadas, mensajes, contactos y registros relacionados con las intimidaciones. La Fiscalía nunca informó si logró recuperar su contenido, reconstruir sus comunicaciones o identificar a las personas que lo contactaron antes del crimen.

Tres líneas sin destino conocido

Cinco días después del asesinato, Alejandro Gómez anunció tres líneas de investigación. Una se relacionaba con el ámbito personal de Nevith; las otras dos, con su actividad profesional.

La primera línea periodística revisaría los conflictos provocados por sus publicaciones sobre autoridades municipales. La segunda atendería las amenazas vinculadas con el crimen organizado y su cobertura en Tierra Caliente.

Dos meses antes de morir, Nevith había informado sobre la caída de un helicóptero cerca de Sultepec. Publicó videos y testimonios según los cuales la aeronave había recibido disparos. Las autoridades estatales negaron inicialmente el ataque y después reconocieron que el piloto había sido herido.

Un colega declaró al Comité para la Protección de los Periodistas que Nevith recibió nuevas amenazas días más tarde. Consideraba posible que procedieran del crimen organizado y tuvieran relación con aquella cobertura.

Gómez aseguró que ninguna hipótesis sería descartada. También anunció una recompensa para quien aportara datos que permitieran identificar y detener a los responsables.

La recompensa nunca fue presentada públicamente.

El 25 de octubre de 2019, el fiscal ofreció una de las últimas explicaciones conocidas. Dijo que la institución había analizado el entorno profesional, las publicaciones y los reportajes de Nevith, y que había entregado el documento a la Fiscalía General de la República.

Después no hubo información sustantiva.

La Fiscalía mexiquense no explicó qué autoridad federal recibió el análisis, cuáles fueron sus conclusiones ni qué diligencias realizó la fiscalía especializada en delitos contra la libertad de expresión. Tampoco informó si la FGR atrajo la investigación o se limitó a colaborar.

Las tres líneas nunca fueron concluidas públicamente. Sólo dejaron de mencionarse.

El gobierno de Del Mazo

Nevith fue asesinado durante el segundo año del gobierno de Alfredo del Mazo Maza, quien ocupó la gubernatura entre septiembre de 2017 y septiembre de 2023.

ARTICLE 19 exigió directamente a su administración investigar el homicidio desde la perspectiva del trabajo periodístico y atender la violencia contra la prensa en el sur. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la UNESCO reclamaron una investigación eficaz.

La Fiscalía anunció vigilancia para la familia y los colaboradores de El Observatorio del Sur. También solicitó atención psicológica y asesoría jurídica a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.

Nunca informó cuánto tiempo se mantuvieron esas medidas, cuándo recibió la familia el último reporte ministerial o si tuvo acceso completo al expediente.

Del Mazo concluyó su sexenio sin esclarecer el crimen. No ofreció antes de marcharse una explicación sobre el fracaso de la investigación.

La llegada de Morena al gobierno estatal tampoco produjo una revisión pública del expediente. La administración de Delfina Gómez heredó la carpeta y mantuvo el silencio.

El fiscal que ahora investiga jueces

Alejandro Gómez dejó la Fiscalía en febrero de 2022. Durante los dos los años y medio en que la investigación estuvo bajo su responsabilidad no se conoció una detención ni una imputación.

Su carrera continuó.

En 2025 participó en la elección judicial y obtuvo 284 mil 171 votos. Una candidata con mayor votación impugnó la asignación de la magistratura, pero el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación confirmó el resultado conforme a las reglas de integración establecidas en la convocatoria.

Gómez rindió protesta como magistrado del Tribunal de Disciplina Judicial del Estado de México en septiembre de ese año.

El exfiscal Alejandro Gómez es actualmente magistrado del Tribunal de Disciplina Judicial / Foto: Archivo AD Noticias

Preside la Comisión Permanente de Investigación y Sustanciación. Encabeza también la Comisión de Prevención, Disciplina, Ética y Combate al Acoso.

El fiscal que no logró esclarecer el asesinato de Nevith es ahora uno de los responsables de investigar la corrupción, las faltas y los abusos de quienes imparten justicia.

No puede atribuírsele personalmente cada diligencia realizada u omitida por los agentes del Ministerio Público. Sí debe responder por la institución que encabezó, por las prioridades que estableció y por los resultados que presentó.

Recibió el caso. Anunció tres líneas. Prometió una recompensa. Dejó el cargo sin llevar a un sospechoso ante un juez.

La justicia mexiquense terminó confiándole la vigilancia de sus propios jueces.

Anthony permaneció en Morena

Anthony Domínguez comenzó su carrera en el PRI. Fue diputado local entre 2015 y 2018. Después pasó a Morena y ganó la presidencia municipal de Tejupilco.

Concluyó su administración, buscó la reelección y perdió. En octubre de 2023, el gobierno de Delfina Gómez lo nombró coordinador de Delegaciones Administrativas de la Secretaría de Educación estatal.

Dejó el cargo en noviembre de 2024 para buscar una posición en la dirigencia de Morena. Actualmente permanece activo en Mexiquenses de Corazón, la corriente política encabezada por Higinio Martínez.

En abril de 2026 apareció entre los cuadros movilizados por el grupo para disputar candidaturas municipales y legislativas en 2027. Sus cuentas públicas reproducen mensajes del senador y actividades de la organización.

Anthony Domínguez Vargas continúa activo en la política mexiquense / Foto: RRSS

Este año su nombre fue mencionado en testimonios incorporados a otra investigación, relacionada con una presunta red de asignación y venta de plazas docentes en la Secretaría de Educación. Hasta ahora no existe una imputación formal en su contra por ese asunto.

Nada de esto acredita una relación de Domínguez con el asesinato de Nevith. Expone la diferencia entre sus destinos.

El periodista que denunció las amenazas fue asesinado y olvidado. El político mencionado en ellas conservó cargos, relaciones y futuro dentro del partido que ofreció transformar la vida pública del Estado de México.

La Fiscalía nunca explicó qué ocurrió con esa línea de investigación.

“Hablar cuesta”

Miles de personas acompañaron el féretro de Nevith por las calles de Tejupilco. No era una figura nacional ni trabajaba para una gran cadena. Era el periodista al que los habitantes acudían cuando ninguna autoridad quería escucharlos.

Su tía, Guadalupe Jaramillo Villa, habló frente a la multitud:

“Nevith luchó por el niño, por el anciano, por el joven; por todos luchó Nevith. ¿Pero qué pasó? Hablar cuesta y hoy costó su vida”.

Nevith dejó una hija, Nazaret, que tenía 14 años cuando mataron a su padre.

Los colaboradores intentaron mantener vivo El Observatorio del Sur. Al cumplirse el primer aniversario, uno de ellos resumió la ausencia: “Es difícil hablar a la cámara sin Nevith”.

Nevith no sólo hacía transmisiones. Había construido la confianza necesaria para que los demás hablaran. Su autoridad no procedía de una acreditación, sino de la certeza de que acudiría.

Su asesinato quebró esa relación.

Cuando se mata a un periodista local, el daño se extiende a toda la comunidad. Los vecinos dejan de acercarse. Las fuentes miden sus palabras. Los demás reporteros comprenden el límite que acaba de ser trazado. Hay historias que ya no se publican y abusos que nunca llegan a nombrarse.

En Tierra Caliente, el silencio también indica quién tiene el poder.

El expediente y el olvido

En el primer aniversario hubo protestas. En el segundo, periodistas mexiquenses volvieron a exigir resultados. Con el paso de los años, el nombre de Nevith quedó reducido a los memoriales de las organizaciones defensoras de la libertad de expresión.

ARTICLE 19 lo recordó nuevamente este 24 de agosto. Fuera de esos espacios, el séptimo aniversario pasó casi inadvertido.

No es necesario archivar una investigación para sepultarla. El tiempo puede hacerlo. Los funcionarios cambian de oficina, las familias se agotan y las noticias nuevas desplazan a las anteriores. La falta de resultados deja de causar indignación y termina aceptándose como parte natural del sistema.

La impunidad también consiste en administrar el olvido.

La ENVIPE 2025 estimó que durante 2024 ocurrieron 33.5 millones de delitos en México. En 93.2 por ciento no hubo denuncia o no se inició una investigación. En el Estado de México, la cifra negra alcanzó 94.2 por ciento.

El homicidio de Nevith sí llegó al Ministerio Público. Tuvo número de carpeta, peritajes, tres líneas de investigación, atención internacional y una recompensa anunciada. Ni siquiera eso fue suficiente.

La justicia mexiquense no resolvió el crimen, pero permitió que todos los demás siguieran su camino. Alfredo del Mazo terminó su sexenio. Alejandro Gómez se convirtió en magistrado. Anthony Domínguez continuó haciendo política. La familia se quedó con la ausencia.

Nevith dedicó su oficio a rescatar las denuncias que el poder prefería ignorar.

Siete años después, su propia muerte corre la misma suerte.

Tiene fecha, lugar y número de expediente.

No tiene justicia.

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