En el Estado de México, todos los municipios tienen vocación agrícola y cuentan con tierras fértiles. Sin embargo, pese a su potencial, el campo es uno de los sectores con mayores rezagos, golpeado por la ausencia de políticas públicas efectivas y la disminución de programas de financiamiento y subsidios.
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A esto se suman los efectos del cambio climático, que han provocado sequías, heladas e inundaciones que afectan las cosechas, así como la creciente migración de la población rural hacia zonas urbanas o al extranjero en busca de mejores oportunidades. Además, el constante aumento en el costo de la vida y de los insumos agrícolas –como fertilizantes, maquinaria y mano de obra– hace que la producción sea cada vez menos rentable, obligando a los pequeños productores a endeudarse o, en muchos casos, a abandonar sus tierras.
Sembrar y cosechar ya no es suficiente para sobrevivir
Juan Izquierdo Robles, campesino de San Cristóbal Huichochitlán, compartió que los apoyos disminuyen pese a ser una parte fundamental del desarrollo y bienestar de la sociedad, lo que ha precarizado su condición de vida, principalmente la de los pequeños campesinos que invierten dinero y trabajo sin mejorar sus ganancias.

Detrás de una mazorca de maíz, dijo, hay mucho trabajo e inversión. En un espacio de 6 hectáreas se requieren cerca de 20 mil pesos para sacar adelante la cosecha anual: pagar la rastra del tractor, el arado, la escarda, adquirir fertilizante, pagarle a personas para cosechar, a costaleros y limpiadores, entre otros. Al final del día, venden un kilo de maíz en menos de 5 pesos.
“Aunque suba el costo de todo, nosotros no podemos subir el precio porque no nos lo compran. En el caso del maíz, la ganancia es cada vez menor, aunque trabajamos todo el año. Además, a veces sembramos, pero un día hay un aguacero y se aplasta el maíz o viene una helada y lo quema, y nos quedamos con menos o nada”.
Juan Izquierdo Robles
Esta situación, dijo, ha derivado en el abandono del campo por parte de los propios campesinos, porque cada vez son menos los que quieren trabajar las milpas, ya que es más redituable trabajar en el comercio o en una fábrica.
Programas y presupuesto, sin crecimiento importante
Eduardo Arellano Aranda, coordinador ejecutivo del Congreso Agrario Permanente del Estado de México, reconoció que los cambios medioambientales y la falta de apoyo gubernamental han afectado al sector. Actualmente, dijo, existen cerca de un 70 por ciento menos programas que hace 10 o 15 años, porque muchos han desaparecido, como los subsidios de paquetes tecnológicos, la entrega de insumos y de maquinaria agrícola.

A pesar de los intentos por fortalecer el sector agrícola, los apoyos gubernamentales presentan diversas deficiencias que limitan su efectividad y alcance. Entre los principales problemas que reconoce, se encuentran:
- Programas estandarizados: no se consideran las particularidades de cada región ni las necesidades específicas de los diferentes tipos de cultivo, lo que reduce la eficacia de las iniciativas.
- Falta de personal: los programas cuentan con un equipo insuficiente para atender la demanda, lo que retrasa trámites y dificulta la atención a los productores.
- Presupuesto limitado: los recursos destinados al campo son escasos, lo que restringe la cantidad de beneficiarios y el impacto de los apoyos.
- Convocatorias tardías: la información sobre los programas de apoyo no llega a tiempo, lo que impide que muchos campesinos accedan a los beneficios cuando más los necesitan.
“Ahora los productores tienen que presentar de manera directa su solicitud en las delegaciones, pero la mayoría no se entera o se traba en la entrega de documentación. Además, no hay personal suficiente para hacer las supervisiones a las parcelas y darles seguimiento oportuno al programa. Nosotros, las organizaciones, éramos parte fundamental porque les ayudábamos a hacer el trabajo, pero nos hicieron a un lado también”.
Eduardo Arellano Aranda
El presupuesto para el campo no refleja las crecientes necesidades del sector
A pesar de las crecientes necesidades, el presupuesto no aumenta significativamente. De hecho, en el Estado de México, la Secretaría del Campo es una de las dependencias que menos crecimiento presupuestal ha reportado.
| AÑO | PRESUPUESTO APROBADO (MILLONES DE PESOS) |
|---|---|
| 2010 | 1,504 |
| 2015 | 2,000 |
| 2020 | 2,500 |
| 2025 | 3,021 |
Crecimiento en 15 años: 1,500 millones de pesos.
Mientras tanto, otras dependencias relacionadas con el desarrollo social, educación, infraestructura y movilidad, entre otras, han triplicado presupuestos mucho más altos que el de la Secretaría del Campo, de acuerdo con el Presupuesto de Egresos del gobierno del Estado de México que se publica cada año.
Respecto a los programas sociales agrícolas, en 2015 el Gobierno del Estado contaba con cuatro fideicomisos y cuatro programas para el campo: Desarrollo Agrícola, Desarrollo Rural y Comercialización, Adquisición de Fertilizante y Semilla Mejorada, y Desarrollo de Infraestructura Agropecuaria. Este año se han anunciado tres programas para el campo: Apoyo Complementario al Precio de Garantía al Maíz Blanco, Rescate del Campo y Transformando el Campo.
“Ha impactado en la disminución de la producción de los productos en el campo. Nosotros ocupamos el tercer lugar de maíz a nivel nacional; tuvimos una producción no mayor a 700 mil toneladas en 2024, esto bajó en más o menos 300 mil toneladas respecto a 2023. Todo este tipo de programas que han ido desapareciendo afectan en la producción.” Puntualizo Arellano Aranda
Menos tierras cultivables, menos cosechas
La reducción de la superficie agropecuaria en el Estado de México ha impactado directamente en la producción agrícola. Entre 2010 y 2018, las hectáreas sembradas pasaron de 908.8 mil a 765.1 mil, mientras que las hectáreas cosechadas disminuyeron de 882.2 mil a 752.3 mil. Para 2023, la superficie destinada a la producción agropecuaria se redujo aún más, alcanzando 688,243 hectáreas, lo que representa una pérdida de 219 mil hectáreas en 13 años, de acuerdo con datos del programa Familias Fuertes con Apoyos Agrícolas, el Censo Agropecuario 2022 y la Secretaría del Campo.
AÑO | SUPERCIE AGROPECUARIA (HECTÁREAS) |
|---|---|
| 2010 | 908,000 |
| 2018 | 765,000 |
| 2023 | 688,243 |
Este cambio ha implicado una reducción en la producción de los principales cultivos estatales, afectada también por la baja productividad física. En el caso del maíz, la producción pasó de 2,012,774 toneladas en 2018 a 1,811,192 toneladas en 2024, reflejando una caída del 10.02% entre 2018 y 2024.
La disminución de la superficie cultivable en un 4% en los últimos cinco años obliga a autoridades y especialistas a analizar las causas detrás de esta tendencia y sus implicaciones en el futuro del campo mexiquense.
Heladas, lluvias e incendios agravan la crisis del campo
Por otro lado, Jorge Ernesto Hernández Sánchez, coordinador de Estudios y Proyectos Especiales de la Secretaría del Campo del Estado de México, reconoció que el desafío es grande, porque recibieron una dependencia desorganizada, con poca información y múltiples deficiencias que dificultan la óptima aplicación de los programas y su seguimiento.

Como ejemplo, añadió que identificaron municipios con pérdidas de parcelas por los cambios climáticos que nunca recibieron apoyos, como en las zonas de los volcanes: Amecameca, Atlautla, Chalco, Ecatzingo e Ixtapaluca.
“No recibieron ningún apoyo en ese periodo, ni hay registro de siniestros. Ahora que hemos visitado la zona y les preguntamos, nos dicen que sí hubo afectaciones, por lo mismo del volcán, inundaciones, sequías, pero esa parte de los volcanes estaba olvidada en el programa de siniestros, por ejemplo.”
Jorge Ernesto Hernández Sánchez
Los siniestros en el campo, dijo, ocurren por diversos motivos que van desde heladas y lluvias fuertes hasta incendios forestales que en 2024 afectaron 42 mil 162 hectáreas, la extensión territorial más grande de los últimos años. Tal es el caso que, en 2019, hubo 13 mil 498 hectáreas quemadas, de acuerdo al Reporte Semanal de Incendios de la Comisión Nacional Forestal.
Ante este panorama, es necesario que las autoridades a todos los niveles fortalezcan los esfuerzos para garantizar el apoyo efectivo a los campesinos, revitalizar los programas agrícolas y asegurar la autosuficiencia alimentaria de la región.
“Que voltee el gobierno municipal, estatal o federal. Nosotros, como pequeños productores, que nos hagan saber que también contribuimos al desarrollo de un pueblo, de una comunidad. Contribuimos con nuestro trabajo; aquí está la muestra. Nosotros no podemos estar esperando a que alguien nos lleve de comer.”
Juan Izquierdo Robles, campesino de San Cristóbal Huichochitlán
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