- Cervantes y el costo del ruido
- Caídas para arriba
- El desagravio a Pepe
- ¿Para qué quería la foto?
- Cártel inmobiliario Edomex
Cervantes y el costo del ruido
Un buen fiscal también se equivoca. José Luis Cervantes tiene un balance favorable al frente de la Fiscalía mexiquense; sus aciertos pesan más que sus yerros. El caso Red Verde, sin embargo, deja una cuenta pendiente con la credibilidad de la institución. La dimensión del escándalo hizo esperar un resultado de otro tamaño. Hubo condena, pero el desenlace quedó lejos de la trama de extorsión presentada ante la opinión pública. Esa distancia ofrece al Verde espacio para recomponerse y argumentos para cuestionar una investigación que alcanzó a Raúl Piña, antiguo secretario particular de Jorge Emilio González. El partido obtiene alivio de una resolución que tampoco borra las responsabilidades de los condenados. Para la Fiscalía, el problema dura más: cada nueva acusación necesita que la sociedad crea en la consistencia de lo que sostiene. Cervantes ha construido autoridad para emprender investigaciones difíciles; le corresponde cuidar ese capital. El prestigio de una fiscalía se construye expediente por expediente. También se desgasta cuando el estruendo supera al resultado.
Caídas para arriba
El traspié de la Fiscalía resultó oportunísimo para distender la relación entre los integrantes de la alianza Juntos Seguimos Haciendo Historia. El caso Red Verde había sentado una incomodidad a la mesa: ¿cómo compartir un proyecto de gobierno mientras uno de los socios cargaba con el señalamiento de una red de extorsión dentro de ese mismo gobierno? El desenlace permite que cada cual encuentre algo aprovechable: el Verde recupera aire; Morena se quita un motivo de fricción; la coalición puede concentrarse en los acuerdos que vienen. La temporada electoral siempre lo complica todo y todo lo magnifica: una detención pesa sobre las candidaturas, una acusación altera la fuerza de los negociadores y cualquier agravio amenaza con convertirse en factura. El alivio llega cuando empiezan a discutirse posiciones para 2027 y conviene tener a los socios sentados, haciendo cuentas. Ese beneficio no demuestra un arreglo detrás de la resolución judicial. Sus efectos políticos están a la vista: la Fiscalía absorbe el desgaste y la alianza encuentra una tregua. Hay caídas para arriba. En ésta, tropezó una institución y los partidos recuperaron el equilibrio.
El desagravio a Pepe
El afecto público también restituye lugares. Pepe Couttolenc pasó momentos complicados por una trama cuyo costo alcanzó su vida personal y, en la parte más dolorosa, a su familia. El desenlace lo deja políticamente a salvo, pero el desagravio había comenzado días antes: Delfina Gómez se mostró con él, cercana y afectuosa; Horacio Duarte tuvo el mismo trato. Esos gestos se leen dentro y fuera del gobierno. La proximidad de la gobernadora comunica confianza y corrige la distancia que algunos pudieron dar por hecha. La maestra le reconoció su lugar sin necesidad de pronunciar una defensa. Couttolenc conserva interlocución, afecto y acceso, bienes que cobran valor conforme se acerca el reparto electoral. Queda la experiencia de haber visto extenderse el costo de un escándalo hasta su casa. Pepe está de regreso entre los consentidos de la maestra. Quienes empezaban a hacer cuentas sin él tendrán que corregirlas.
¿Para qué quería la foto?
Una foto con el secretario de Seguridad puede servir para hacerse importante lejos de donde fue tomada. ¿Para qué quería Anthony Domínguez una selfie con Omar García Harfuch? Para quien construyó su carrera y sus relaciones en Tierra Caliente durante su paso por la alcaldía de Tejupilco, ese retrato le permitiría exhibir acceso y dejar que los demás imaginaran confianza. Anthony intentó conseguirlo cuando el secretario apenas se acomodaba en el atril para ofrecer una conferencia después de su comparecencia en el Senado. Harfuch volvió el rostro y el sureño se quedó con un palmo de narices. La imagen habría podido circular entre conocidos, aliados y adversarios como una credencial de influencia. La cercanía con Higinio Martínez le facilitó entrar al salón; conseguir el retrato requería la colaboración del secretario. Y Harfuch es, quizá, el hombre mejor informado de México. Sólo él sabe si quiso marcar distancia y por qué. Anthony consiguió llegar hasta el secretario, pero no llevarse la foto.
Cártel inmobiliario Edomex
El cártel inmobiliario panista debe investigarse también en el Estado de México. Huixquilucan, Metepec y Atizapán ofrecen una mina de oro para el negocio residencial de lujo: miles de millones cuyo rendimiento depende de decisiones públicas. Una firma permite construir más viviendas, levantar más pisos o transformar el destino de un terreno; el beneficio termina en manos privadas y las consecuencias se quedan en el municipio. Los nombres de empresarios, desarrolladores y funcionarios son identificables. Hay que cruzarlos con las autorizaciones, los cambios de uso de suelo y los compromisos de agua e infraestructura. Allí podrían acreditarse las relaciones que permitan establecer si el negocio denunciado en Benito Juárez encontró continuidad y nuevos socios del lado mexiquense. La frontera administrativa no debe convertirse en frontera de la investigación. Mientras el escándalo permanece asociado a la Ciudad de México, el dinero sigue encontrando dónde multiplicarse. Y donde una decisión de gobierno produce fortunas privadas, urge saber quién firma, quién gana y qué obtiene a cambio.


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