Corrupción del Hoy No Circula

Desde hace 20 años, estrechamente relacionado con el programa Hoy No Circula, las autoridades obligan a los poseedores de vehículos, básicamente a los particulares, a verificar las emisiones de gases de efecto invernadero, en promedio cada seis meses.  Una característica del programa que parece no tener fin es el altísimo grado de corrupción.  Y ni cómo negarlo, aunque a los dueños de los vehículos no nos guste admitirlo, si los centros de verificación nos ofrecen posibilidades de corrupción que han sobrevivido 20 años, ¿será porque es una oferta que sólo responde a una demanda?  ¿Por dónde empezar la tarea de
junio 29, 2014

Desde hace 20 años, estrechamente relacionado con el programa Hoy No Circula, las autoridades obligan a los poseedores de vehículos, básicamente a los particulares, a verificar las emisiones de gases de efecto invernadero, en promedio cada seis meses.  Una característica del programa que parece no tener fin es el altísimo grado de corrupción.  Y ni cómo negarlo, aunque a los dueños de los vehículos no nos guste admitirlo, si los centros de verificación nos ofrecen posibilidades de corrupción que han sobrevivido 20 años, ¿será porque es una oferta que sólo responde a una demanda?  ¿Por dónde empezar la tarea de terminar la gravísima corrupción en este programa? En la megalópolis sacan de circulación algunos vehículos, mientras en las zonas cercanas todos los días circulan cientos, quizás miles, emitiendo considerables descargas de humo.

 

La semana pasada puse sobre la mesa el tema pidiéndoles que observaran a su alrededor los vehículos humeantes.  Como cada semana, observé al menos una centena de vehículos (de todo tipo) con esa característica, como en una ocasión anterior ya lo había anotado, en muchos de ellos viajaban niños.  ¿Por qué pueden circular así esos vehículos?  Por la altísima corrupción del programa de verificación vehicular.  Corrupción que nos involucra a todos.  Las autoridades que no hacen su trabajo, los centros de verificación que a cambio de dinero alteran las máquinas para emitir el certificado correspondiente y la actitud desenfadada de quienes consideran que corromper el sistema es la forma de vida natural de los mexicanos.  ¿Para qué esforzarse en ser honesto si todos son deshonestos?

 

Algunas actitudes de nuestra cultura de la ilegalidad tienen consecuencias realmente graves. La corrupción relacionada con las formas de saltarse la legislación medio ambiental es una de las peores porque afecta incluso a quienes no están involucrados en el acto en sí.  Aquí ya lo hemos dicho, en materia de medio ambiente, todo lo que hagamos afecta (para bien o para mal) a todos los que habitamos en un ecosistema determinado…

 

En el anuncio de mayores restricciones circulación nos dicen que ahora sí será combatida la corrupción en el programa de verificación vehicular.  Hace algún tiempo, cuando empecé a observar cómo aumentaban los vehículos con evidentes descargas de humo, tomaba las placas y las enviaba por twitter a la cuenta del gobierno del estado, hasta que alguien me respondió que ellos no podían hacer nada y no tenía sentido que hiciera mis reportes; cuando denuncié una propuesta de corrupción en un centro de verificación, recibí un escrito de casi una cuartilla citando múltiples artículos de múltiples legislaciones para concluir que no pueden hacer nada, que la investigación para sancionar era complicadísima y que no había forma de evitar ese tipo de situaciones. ¿A qué autoridad recurrimos? ¿Por qué ahora sí debemos creerles que serán absolutamente estrictas para evitar la corrupción en el programa? ¿Cambiaron la ley para que puedan llevar a cabo las investigaciones que logren la clausura de los centros corruptos? ¿Y nosotros los propietarios de vehículos? ¿Seguiremos apostando a la cultura de la ilegalidad? 

 

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@10aRegiduriaTol

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