Cada quien su cuesta (de enero)

Con el inicio del 2025 entra en vigor el ajuste al impuesto especial sobre producción y servicios
enero 5, 2025

¿Por qué inicia el año cuesta arriba? ¿Por qué nos hemos acostumbrado a hablar de la “cuesta de enero”? Creo que se debe a que solemos organizar nuestras actividades cotidianas cronológicamente y, cuando empieza un año, a los comerciantes les da por “actualizar” sus precios y lo justifican con que ya es otro año. Dicho eufemismo significa un alza en el costo de las mercancías y de los servicios, así que los bolsillos de la gente resienten ese ajuste.

Desde luego que también al iniciar el año entran en vigor nuevos montos para salarios, para impuestos y, en general, hay una tendencia a “re-hacer” el presupuesto de la gente. Dados, como somos nosotros, a prolongar las festividades decembrinas hasta enero, los gastos siguen mientras los bolsillos se vacían. Esa es la razón por la que incluso la Real Academia Española de la Lengua reconozca la expresión “cuesta de enero” y la defina como período de dificultades económicas que coincide con este mes a consecuencia de los gastos extraordinarios hechos durante las fiestas de Navidad.

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El caso es que, en México, este año la cuesta de enero parece estar encabezada por grandes corporativos de alimentos procesados que estarán atizando la tendencia inflacionaria que se atribuye al primer mes del año. Así es, de acuerdo con la información dada a conocer a finales del año pasado, las gigantes Bimbo, Bachoco, Lala, Femsa y otras refresqueras, han anunciado esa famosa “actualización” de precios. Siendo los suyos productos omnipresentes en el comercio nacional y en la dieta de los mexicanos, es casi inevitable que terminen impactando en el bolsillo de la gente y aticen la escalada de precios.

Debe recordarse que con el inicio del 2025 entra en vigor el ajuste al impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) a cigarros, refrescos y gasolinas que hizo la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) que, por su puesto, las compañías no absorberán y se lo correrán al cliente en forma de incremento de precios. Pero, por otro lado, debe tomarse en cuenta que empresas de alimentos procesados como Bimbo fueron beneficiadas con una reducción en aranceles a algunas de sus materias primas, como parte de los esfuerzos por mantener los precios bajos en el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic) que se puso en marcha desde el sexenio pasado (tras la pandemia de Covid-19) y que en este sexenio recién se refrendó.

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Entonces, tenemos empresas que, aunque han podido comprar materias primas a menor costo, están incrementando sus precios y otras que, al tener que pagar tasas impositivas mayores por el tipo de productos que venden y que son nocivos para la salud, como los cigarros y los refrescos, también ajustarán al alza sus precios. Recuérdese que el IEPS a gasolinas, tabaco y refrescos se incrementó 4.5% este 2025.

Además, también desaparecerán las rebajas fiscales a alimentos y energía, habrá nuevos impuestos a cigarrillos electrónicos y las grandes compañías de telecomunicaciones subirán sus tarifas. A la par vienen alzas en los salarios, no solo en el salario mínimo sino tras las revisiones contractuales, pero la gente tendrá que hacer ajustes en su presupuesto para los gastos cotidianos.

Es increíble que la noche del 31 de diciembre todo es celebración y derroche a distintos niveles, pero al día siguiente uno amanece con deudas irrenunciables, como el pago del predial, del agua, del refrendo, de los seguros, de las colegiaturas, entre otros. Esto es, precisamente, lo que contribuye mucho más a la sensación de una cuesta que dura todo un mes.

Siempre habrá posibilidades para re-evaluar en qué se gasta, cuánto se gasta y con qué frecuencia para poder equilibrar nuevamente las finanzas personales y familiares. La cuesta de enero se siente más cuando se contrasta lo gastado en diciembre, pero ya que hemos dicho que la tendencia a organizar cronológicamente la vida, el año nuevo bien puede permitir una nueva prelación de los gastos: menos refrescos, menos cigarros, menos cervezas, menos procesados no hacen mal a nadie y bien pueden servir de “tracción” para superar ese cuesta arriba de cada que inicia un año.

Suerte a todos y buen 2025.

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