Debajo del uniforme

Aunque la función de la policía debiera ser la de guardar el orden público y brindar a los civiles la protección necesaria, en realidad, la policía, histórica y teóricamente, ha funcionado como una herramienta de control de masas.  En Latinoamérica, específicamente en México, la configuración de este cuerpo en ocasiones represivo, posee diversas aristas. A su propia existencia se suman aspectos que profundizan las ya de por sí precarias condiciones éticas y profesionales en las que estos cuerpos se desenvuelven. Por principio, la adhesión a un cuerpo policiaco en México puede deberse a varias causas, es posible que una de
diciembre 8, 2018

Aunque la función de la policía debiera ser la de guardar el orden público y brindar a los civiles la protección necesaria, en realidad, la policía, histórica y teóricamente, ha funcionado como una herramienta de control de masas. 

En Latinoamérica, específicamente en México, la configuración de este cuerpo en ocasiones represivo, posee diversas aristas. A su propia existencia se suman aspectos que profundizan las ya de por sí precarias condiciones éticas y profesionales en las que estos cuerpos se desenvuelven.

Por principio, la adhesión a un cuerpo policiaco en México puede deberse a varias causas, es posible que una de ellas sea la convicción, pero este aspecto no se presenta como una generalidad; con regularidad, las condiciones de desempleo hacen de la policía pública y de agencias privadas de vigilancia no la mejor opción pero sí una que permita sostener, a medias, una familia conformada por padre, madre y dos o tres hijos. 

 

 

Unido a ello se encuentran las condiciones que en sí mismas provocan ciertos desequilibrios, es el caso de los bajos salarios, la nula o disminuida capacitación, el frágil equipamiento, las propia extracción social y cultural de los que se integran a la policía, entre otros aspectos. 

Las historias de vida de los policías son tan diversas como cada individuo que exista; conocer una cara distinta a la del oficial que ejerce el poder y la corrupción puede ser tan decepcionante como sorprendente.

De humanos a prepotentes y de comprometidos a oportunistas, siempre existirá la posibilidad de mirar desde distintas perspectivas a un policía.

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