Delincuencia y violencia: el pan de cada día para habitantes de fraccionamiento en Almoloya de Juárez

Han solicitado apoyo de seguridad a los municipios de Zinacantepec y Almoloya de Juárez; sin embargo, la respuesta ha sido nula, de ahí que se han ido “acostumbrando” a la delincuencia
marzo 14, 2021

El fraccionamiento Geo Villas el Nevado, ubicado en San Francisco Tlalcilalcalpan en Almoloya de Juárez, se ha convertido en una fortaleza de la delincuencia. Los más de tres mil habitantes son testigos de homicidios, robos, asaltos y cobro de piso a los negocios; se han acostumbrado a la violencia que enfrentan todos los días.  

fotografía: Claudia García

“Vivimos a la buena de Dios, aquí cuando no se escuchan balazos, gritos, peleas, lo único que no escuchamos es la sirena de las patrullas, al menos de que haya muertito” comenta la señora Luisa quien lleva viviendo 10 años en este lugar.

Este delito ha cobrado la vida de varias personas que se han negado a pagar, por dejarlos trabajar; tan solo ayer un hombre de aproximadamente 30 años fue asesinado cuando caminaba por las calles de fraccionamiento acompañado de un menor de edad. Según versiones de vecinos la víctima contaba con un negocio, por lo que relacionan el caso con el delito de extorsión o derecho de piso.

Los hechos se registraron sobre la calle Himalaya a unos metros de una tienda de conveniencia.

“Ayer fue este chavo y así, en años atrás, muchas personas es lo que le puedo decir porque no se crea luego nada más andan viendo quien habla o quien dice algo”

Los vecinos no hablan por miedo a represalias, no dicen qué pasó cuando por “error” llegan a ver “algo”.

“Dicen por aquí, callados más bonitos, no tenemos la seguridad de poder señalar a quien comete algún delito porque a la vuelta de la esquina ya lo están esperando”

Por años, quienes habitan el fraccionamiento GEO Villas el Nevado, han solicitado apoyo de seguridad a los municipios de Zinacantepec y Almoloya de Juárez; sin embargo, la respuesta ha sido nula, de ahí que se han ido “acostumbrando” a la delincuencia.

“No tenemos donde ir, aquí compramos nuestra casa antes era muy tranquilo, pero ahora está horrible, no nos queda más que encerrarnos temprano y acostumbrarnos a este ambiente”

Los vecinos coinciden que una vez que se pasa el arco de bienvenida a inquilinos y visitantes, se corre el riesgo de ser víctima de cualquier delito.

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