La Fiscalía General de Justicia del Estado de México detuvo a Carlos “N”, conductor de la revolvedora que golpeó una estructura metálica frente a Paseo Interlomas. El armazón cayó sobre la camioneta de María del Carmen Piña Arce, de 53 años, y la mató.
El operador fue ingresado al Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Tlalnepantla. Es investigado por homicidio culposo y daño en los bienes.
Es la primera acción penal conocida desde el accidente del 14 de agosto. También es, hasta ahora, la única. El conductor está detenido, pero no se ha informado de investigaciones contra los representantes de la empresa vinculada con la revolvedora, la contratista responsable de la repavimentación, el propietario del anuncio o los servidores públicos que autorizaron y supervisaron la obra.
La maniobra de Carlos “N” explica el golpe contra la estructura, pero no todo lo que ocurrió antes. Había maquinaria pesada en movimiento, una obra en proceso y un carril abierto junto a una estructura de aproximadamente 15 metros. Carmen Piña pudo circular por ahí porque nadie cerró el paso.

La vialidad permaneció abierta
El accidente ocurrió sobre Vialidad de la Barranca, frente a Paseo Interlomas, en Huixquilucan. En ese punto se realizaban trabajos de repavimentación con concreto hidráulico.
Las cámaras de videovigilancia registraron el momento en que la revolvedora avanzó junto a la estructura, la golpeó y provocó que cayera sobre el carril abierto. Los trabajadores alcanzaron a correr. Carmen quedó atrapada dentro de su Honda CR-V blanca y murió en el lugar.
El video muestra los últimos segundos. No muestra quién decidió mantener abierta la vialidad, quién debía confinar el área ni dónde estaba el personal encargado de controlar el tránsito.
Tampoco explica si existía un programa de seguridad, quién dirigía las maniobras o qué dependencia municipal vigilaba los trabajos.
El conductor tendrá que responder por sus actos. Eso no releva de responsabilidad a quienes organizaron y supervisaron la obra.
La unidad GCX-110
La revolvedora lleva el número económico GCX-110 y los distintivos de Grupo Concretero Xinantecatl, empresa dedicada a la producción y distribución de concreto premezclado. Tiene instalaciones en San Buenaventura, Toluca, y San Cristóbal Texcalucan, Huixquilucan.
Otras unidades de su flota utilizan la misma imagen y el mismo sistema de numeración. Falta que la Fiscalía establezca quién es el propietario legal del vehículo, qué relación laboral tenía Carlos “N” con la compañía y quién le ordenó realizar la maniobra.
El Ayuntamiento de Huixquilucan informó que la revolvedora pertenecía a la empresa contratada para la pavimentación y aseguró que exigiría el cumplimiento de la responsabilidad civil. No dio el nombre de la contratista ni publicó el contrato.
Tampoco aclaró si Grupo Concretero Xinantecatl recibió directamente la obra, si trabajaba como subcontratista o si únicamente entregaba el concreto.
No es un detalle menor. De esa relación depende saber quién impartía las órdenes, quién controlaba la maquinaria y quién debía impedir el paso de vehículos.

La empresa contratista sigue oculta
El gobierno municipal anunció en junio la segunda etapa de repavimentación de Vía Magna y Vialidad de la Barranca. La alcaldesa Romina Contreras advirtió entonces que habría cierres parciales y totales debido a la magnitud de los trabajos.
El día del accidente, uno de los carriles permanecía abierto. Carmen Piña circuló por el mismo punto en el que se desplomó la estructura.
El Ayuntamiento no ha revelado el monto de la obra, el procedimiento de adjudicación ni el nombre de la empresa responsable. Tampoco ha entregado la bitácora del 14 de agosto, el programa de seguridad, las pólizas de seguro o el nombre del supervisor municipal.
Sin esos documentos no puede sostenerse que todo comenzó y terminó con un error del conductor.

Paseo Interlomas se deslindó
Paseo Interlomas afirmó que la obra era ajena a su operación y atribuyó la caída de la estructura al impacto de la revolvedora. No precisó, sin embargo, quién era el dueño del armazón.
La plaza forma parte del portafolio inmobiliario de Grupo GICSA, relacionado con la familia Cababie Daniel. Eso no prueba que la empresa fuera propietaria del anuncio.
La Fiscalía deberá identificar quién explotaba comercialmente ese espacio, quién debía darle mantenimiento y si contaba con licencia, dictamen estructural y seguro vigentes.
El impacto de la revolvedora no vuelve irrelevante el estado de la estructura. Debe saberse cuándo fue revisada, cómo estaba anclada y quién respondía por su seguridad.

El conductor no decidió todo
La detención de Carlos “N” resuelve solo una parte del caso. Él conducía la revolvedora, pero no contrató la obra, no diseñó el operativo vial, no autorizó mantener abierto el carril y no era responsable del mantenimiento de la estructura.
Esas decisiones correspondieron a otras personas.
La empresa relacionada con la unidad debe explicar quién controlaba las maniobras. La contratista tiene que responder por la seguridad de la obra. El Ayuntamiento debe transparentar el contrato y su supervisión. El propietario del anuncio debe acreditar las condiciones del armazón. Paseo Interlomas tendrá que aclarar qué relación guardaba con la estructura colocada frente a sus instalaciones.
La Fiscalía no ha informado si esas líneas forman parte de la investigación. El único nombre que hasta ahora aparece ante la justicia es el del conductor.
Su probable responsabilidad penal no cancela las obligaciones civiles, administrativas o penales de las empresas y funcionarios involucrados.
María del Carmen Piña
María del Carmen Piña Arce fue terapeuta y docente. Durante más de dos décadas atendió a personas con problemas de adicciones y trastornos de la conducta alimentaria.

Fundó un modelo de atención que permitía a sus pacientes continuar con su trabajo, estudios y vida familiar mientras recibían tratamiento. Acompañó a personas que intentaban reconstruir su vida.
El 14 de agosto conducía por una vialidad abierta junto a una obra. La estructura cayó sobre su vehículo y la mató.
Carlos “N” ya está en prisión. Quienes contrataron la obra, dirigieron los trabajos, mantuvieron abierto el carril y debían garantizar la seguridad de la estructura todavía no han explicado nada.


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